El exespía cubano Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), intentó mostrar desde Ciego de Ávila un ambiente festivo previo al aniversario de la organización, pero su propaganda terminó convertida en un espacio de críticas y reproches ciudadanos en redes sociales.
Hernández compartió imágenes y videos de una actividad cultural en el barrio Rivas Fraga, así como publicaciones de las tradicionales caldosas en varios CDR. Sin embargo, lejos de generar entusiasmo, las reacciones de los internautas reflejaron la desconfianza y el malestar de la población ante una celebración que contrasta con la crisis diaria que atraviesa el país.

“Un grupito de Ciego de Ávila dando brincos no cambia el padecer día a día del pueblo cubano”, escribió un usuario, mientras otro reprochó que “los cederistas de Santiago se están ahogando por las inundaciones” y aun así la dirección de los CDR mantiene su agenda propagandística.
Otros señalaron que las fiestas solo son posibles gracias a la asignación de recursos como electricidad y cerveza, en un país marcado por los apagones, la escasez de alimentos y los microvertederos.
Los comentarios también apelaron al sarcasmo, como aquel que insinuó que la caldosa se preparó “con un cuerno” ante la falta de carne, o los que cuestionaron si realmente quedaban barrios en Cuba capaces de festejar en medio de tanta miseria.
Aunque algunos expresaron felicitaciones formales a los cederistas, la mayoría de las reacciones reflejaron indignación y burla hacia Hernández y la organización que representa.
“Pan y circo para el pueblo. Los que van a morir te saludan”, resumió un internauta, mientras otro recordó que muchos solo acuden a esas actividades porque es la única ocasión en que hay luz en sus barrios.
Los CDR, fundados en 1960 por Fidel Castro, llegan a su 65 aniversario, pero las respuestas a la propaganda de su coordinador nacional evidencian el desgaste de una estructura que durante décadas fue presentada como pilar de la Revolución. Hoy, las voces de los cubanos en redes sociales muestran un divorcio cada vez más profundo entre el discurso oficial y la realidad cotidiana.
Archivado en: