
Un joven de 21 años, identificado como Yordan Revé Abrahante, perdió la vida tras recibir una puñalada durante un altercado ocurrido en La Habana. El responsable, identificado como Gabriel Peña Oviedo, fue condenado a 25 años de prisión.
La información fue confirmada por el Ministerio del Interior (MININT), que compartió este miércoles una nota informativa publicada por el Tribunal Provincial Popular de La Habana, en la que se detallan los resultados del juicio oral y público celebrado el pasado 23 de septiembre, correspondiente a la causa número 133 de 2025.
Según el informe, Peña fue hallado culpable del delito de asesinato tras demostrarse que, bajo los efectos del alcohol, protagonizó una violenta confrontación familiar en la que también estaba presente la víctima.
En medio del altercado, sin mediar palabra, el acusado utilizó un cuchillo para agredir al joven, causándole la muerte inmediata y dejándolo tendido en la vía pública.
El tribunal tuvo en cuenta la conducta social del acusado, la gravedad de los hechos, el impacto en la comunidad y el dolor causado a los familiares de la víctima.
También valoró que el acto vulneró de forma irreparable el derecho más esencial de toda persona: la vida.
Las autoridades aseguraron que durante el proceso penal se respetaron todas las garantías procesales y el debido proceso establecidos por la Constitución y la Ley del Proceso Penal vigente en Cuba.
Tanto el acusado como la fiscalía tienen derecho a presentar recurso de casación contra la sentencia.
La sentencia de 25 años de prisión contra Gabriel Peña Oviedo por el asesinato de Yordan Revé Abrahante generó un intenso debate entre los usuarios en redes sociales. Ninguno de los comentarios recogidos mostró conformidad con la decisión judicial.
“Veinticinco años es máxima severidad, pero con beneficios podría salir en libertad condicional a los 15. Los que asesinan merecen la pena de muerte”, opinó Dqva Jaime, reflejando la preocupación de que el castigo no sea ejemplarizante.
En la misma línea, Gustavo Lázaro Comet Rueda cuestionó la proporcionalidad de la sanción: “Veinticinco años de prisión por quitar una vida, esa flojera de nuestras leyes es lo que contribuye a que la violencia siga en aumento en Cuba”.
Otros usuarios criticaron la coherencia del sistema legal. Luis Castillo recordó la aplicación de la llamada Ley de Peligrosidad y señaló que “los derechos procesales en Cuba pueden existir en los libros de leyes, pero no los aplican”.
También hubo quienes pidieron castigos más severos. “Debió ser privación perpetua de libertad, es un asesinato y lo dejó tendido en la vía pública”, expresó Nadia Tocabens.
De igual modo, Yoan Pérez Montero cuestionó: “Hasta cuándo seguirán nuestras leyes perdonando a estas lacras que quitan la tranquilidad a las familias”.
Para Pedro Deleon, la única salida es “la pena de muerte, excepto en el caso de defensa propia”.
Mientras, Yaylin Morales sostuvo que la sanción quedó “por debajo de lo que se espera” y pidió condenas de máxima seguridad.
El malestar también quedó reflejado en expresiones más crudas, como la de Elier González Milian, que calificó la sentencia como insuficiente y dijo: “Matas a una persona a sangre fría y a los diez años estás suelto”.
Recientemente, el régimen cubano mostró una notable diligencia en un caso penal de alto perfil, particularmente porque involucró un oficial de la policía.
Se trató del asesinato de un oficial de policía en Caibarién, cuyo presunto autor fue detenido pocos días después de confirmarse el crimen. La captura se produjo tras una rápida investigación dirigida por el Ministerio del Interior.
El caso despertó gran atención mediática y estatal, especialmente después de que se realizara el funeral del agente caído, un capitán de la policía, en un acto público que reunió a decenas de personas y fue cubierto por medios oficiales.
La Fiscalía General de la República no tardó en pronunciarse, revelando la identidad del detenido y destacando la gravedad del hecho en una nota informativa oficial que confirmó la instrucción de cargos.
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