
Tras más de 24 horas de apagones en varias provincias del país, el régimen cubano volvió a responsabilizar al gobierno de Estados Unidos por la crisis energética que afecta a millones de ciudadanos en una nación que no deja de gastar en la construcción de hoteles que permanecen vacíos.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, presentó una actualización del informe nacional sobre los efectos del embargo estadounidense, correspondiente al período de marzo de 2024 a febrero de 2025, donde aseguró que esta política ha provocado daños por más de 7,500 millones de dólares en un solo año, un 49% más que en el período anterior, reportó Cubadebate.
Rodríguez insistió en que el embargo impacta con fuerza el sistema electroenergético nacional, al que calificó como uno de los sectores más golpeados.
Aseguró que cinco días de bloqueo impiden financiar la reparación de centrales como la Antonio Guiteras o la Carlos Manuel de Céspedes, y que dos meses de embargo equivalen al costo total del combustible necesario para cubrir la demanda eléctrica del país.
Durante su intervención, el canciller sostuvo que, de no existir esta política de Washington, Cuba podría garantizar el suministro eléctrico y avanzar en proyectos energéticos.
“Doce días de bloqueo representan el presupuesto anual de mantenimiento del sistema eléctrico”, afirmó, en otra de las ya habituales comparaciones del gobierno para eludir su cuota de responsabilidad.
El informe también señala que el país ha enfrentado cancelaciones de contratos, negativas de asistencia técnica y bloqueos de transferencias por parte de bancos extranjeros, todo por temor a las sanciones estadounidenses.
Entre los ejemplos citados, se menciona la negativa de una empresa amiga de suministrar ayuda técnica para reparar una central, debido a que el equipo contenía más de un 10% de componentes estadounidenses.
Por su parte, la viceministra de Energía y Minas, Tatiana Amarán Bogachova, intervino en la Mesa Redonda para repetir que el embargo es “el principal obstáculo” para recuperar el sistema eléctrico cubano.
Reconoció que los apagones afectan profundamente la vida diaria de la población, y que incluso técnicos contratados han renunciado a viajar a la isla por presiones externas.
La funcionaria también apuntó que el embargo encarece los equipos, retrasa el acceso a piezas clave y frena la adquisición de tecnologías necesarias para avanzar en energías renovables.
“Es como tener un sistema enfermo y que se le nieguen las medicinas para curarlo”, afirmó, en una frase que resume la narrativa oficial.
Lo curioso es que entre tantos informes y cifras, no se menciona cuánto se ha dejado de invertir por culpa de políticas fallidas del régimen…, pero claro, este último jamás asumirá que tiene parte de la responsabilidad del caos energético en la isla.
Mientras tanto, los apagones se intensifican en todo el país y siguen marcando la rutina de millones de cubanos, que viven entre el cansancio, la frustración y la falta de respuestas concretas sobre cuándo mejorará la situación.
Vídeos relacionados:
Archivado en: