
Las autoridades sanitarias del municipio Sagua la Grande, en Villa Clara, han alertado sobre el aumento de casos de fiebre en las últimas semanas, en medio de un brote de varias arbovirosis que ha golpeado varias provincias cubanas.
De acuerdo con la información difundida este miércoles en medios oficialistas, en el Consejo Popular de Isabela de Sagua activaron un plan intensivo de vigilancia y lucha antivectorial.
También implementan acciones que incluyen focal destructivo en el 100% de las manzanas, el tratamiento con abate de todos los depósitos de agua y tres jornadas de fumigación intradomiciliaria para cortar cadenas de transmisión asociadas a mosquitos.
Además, brigadas sanitarias realizaron pesquisas casa por casa en 25 manzanas identificadas como las de mayor movimiento de fiebre.
En la tarde-noche de este martes realizaron la primera tanda de fumigación con tratamiento adulticida en las calles para reducir la población de insectos adultos.
Este hecho se suma al complejo escenario epidemiológico en Cuba, donde circulan cuatro arbovirosis: dengue (endémico), chikungunya, zika y oropouche, esta última no transmitida por Aedes, sino por otros mosquitos.
Los vectores clave son Aedes aegypti y Aedes albopictus; basura acumulada, lluvias y altas temperaturas favorecen su reproducción.
En Matanzas se ha reportado la circulación de chikungunya desde junio, con primeros diagnósticos en Perico y luego en Máximo Gómez.
Las autoridades aplican tratamiento focal (abate), fumigación, adulticidas y acciones perifocales. Hasta ahora, no hay casos graves ni críticos y los servicios de salud no están colapsados.
Tan solo en el municipio de Colón, en una semana se reportaron 435 síndromes febriles inespecíficos, con 40 camas ocupadas y cinco pacientes con signos de alarma.
Según las autoridades, se ejecutan pesquisas casa por casa, eliminación de microvertederos y fumigación en las zonas de mayor incidencia, pero son acciones insuficientes.
En Matanzas, la vida cotidiana se ha vuelto una lucha contra la fiebre y la falta de recursos. Los enfermos se amontonan en hogares y hospitales, mientras los apagones y la basura acumulada hacen imposible contener al mosquito.
El chikungunya no suele ser mortal, pero deja secuelas duraderas y golpea con fuerza en un contexto donde faltan medicamentos, insecticidas y atención sanitaria.
Lo que sí resulta letal es la combinación de desabastecimiento, indolencia oficial y silencio informativo, un cóctel que ha convertido a Matanzas en el epicentro de una emergencia sanitaria que el gobierno intenta maquillar, pero que ya desborda los hogares cubanos.
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