
Una madre cubana denunció este jueves que en el Policlínico de Nueva Paz no hay oxígeno para tratar a su hijo enfermo, a pesar de que los médicos le indicaron aerosoles tres veces al día.
Elienay Suárez, madre del preso político Maikiel Armando Peña Suárez, condenado por participar en las protestas del 11 de julio de 2021, hizo pública una denuncia sobre el deterioro del sistema de salud en su municipio, Nueva Paz, provincia de Mayabeque.
En una publicación realizada este jueves en el grupo de Facebook REVOLICO NUEVA PAZ (Sin censura), Suárez alertó que su hijo menor, enfermo desde hace días, no pudo recibir el tratamiento prescrito porque no hay oxígeno en el policlínico local.
“Ahora acabo de llevarlo al Policlínico de Nueva Paz y no hay oxígeno para dar el aerosol que le mandaron tres veces al día. No ha entrado oxígeno. Entonces, ¿que se mueran los niños y todo el que llegue y necesite oxígeno?”, escribió.
Según relató, anteriormente había llevado al menor al hospital y no había materiales ni para hacerle un análisis básico.
En su mensaje denunció el abandono institucional y la falta total de recursos: “Lo más valioso que tiene un ser humano es la vida, y qué poco valor se le da a la vida de los cubanos. Cuba avanza… avanza hacia una muerte segura de todo un pueblo”.
Una semana antes, desde su perfil personal, Suárez ya había expuesto otra experiencia crítica.
Su hijo fue remitido al hospital de Güines con vómitos, diarrea y fiebre, pero no había insumos médicos ni siquiera un termómetro para tomarle la temperatura. “Nadie me lo contó, lo viví yo”, escribió.
Además, denunció que los baños del hospital estaban todos tupidos, que tuvo que regresar sin atención adecuada, y que los pasillos estaban llenos de niños con bronquitis ahogados, junto a otros con sospechas de dengue. “Los médicos sin poder hacer nada”, dijo, lamentando la situación.
A pesar de la crítica, Suárez reconoció el esfuerzo del personal de salud: “Realmente los médicos de Cuba son héroes, trabajan sin nada”.
La madre cerró su testimonio con una frase que resume el drama cotidiano de muchas familias cubanas: “Si vas al policlínico y no llevas el medicamento, te mueres”.
Cuba enfrenta actualmente una compleja situación epidemiológica que ha encendido las alarmas en varias provincias, con brotes de dengue y chikungunya que se expanden mientras las autoridades insisten en minimizar la gravedad.
Para muchos, este escenario revive el trauma vivido en 2021 durante la pandemia de COVID-19, cuando la escasez de oxígeno en los hospitales obligó al gobierno a reconocer públicamente una crisis que llevaba semanas siendo negada.
El recuerdo de aquel momento, marcado por el ocultamiento informativo y la improvisación, vuelve a cobrar fuerza ante el temor de que se repita el mismo patrón de silencio oficial y colapso sanitario.
Aunque el epicentro actual de atención es la provincia de Matanzas, donde se reportan brotes de dengue y chikungunya, la propagación de ambas enfermedades ya alcanza otros territorios del país, mientras el gobierno insiste en minimizar la gravedad del escenario.
La habilitación urgente de un hospital improvisado para niños con fiebre en Matanzas y las declaraciones del ministro de Salud negando muertes por estas causas, además de las actualizaciones epidemiológicas oficiales, contrastan con las denuncias de médicos y familiares de pacientes en redes sociales.
No es la primera vez que una madre cubana alza su voz ante el colapso del sistema sanitario. Hace apenas unos días, otra mujer expuso la falta total de atención en un hospital de Mayabeque, donde no había ni médicos, ni reactivos, ni recursos básicos para tratar a su hijo.
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