El mandatario venezolano Nicolás Maduro respondió este miércoles al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que Washington confirmara la autorización a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para realizar operaciones encubiertas dentro de Venezuela.
La reacción de Maduro incluyó un mensaje en su característico “inglés bolivariano”, con el que pidió evitar una guerra en el Caribe: “Not war, peace” (“No a la guerra, paz”).
El diario español El País calificó las palabras de Maduro como parte de su “inglés deliberadamente torpe”, una marca ya habitual en sus discursos para intentar conectar con la audiencia internacional.
Las declaraciones se produjeron pocas horas después de que Trump confirmara que su administración dio luz verde a la CIA para ejecutar acciones secretas y potencialmente letales contra estructuras vinculadas al narcotráfico dentro del territorio venezolano.
Según reveló The New York Times la medida fue aprobada mediante una orden presidencial clasificada conocida como presidential finding, que permite a la agencia actuar de manera independiente o en coordinación con eventuales maniobras militares en el Caribe.
Durante una conferencia de prensa, Trump explicó que la decisión busca frenar el flujo de drogas y la entrada de migrantes irregulares desde Venezuela.
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“Han vaciado sus prisiones hacia los Estados Unidos. Tenemos muchas drogas que vienen de Venezuela y muchas de esas drogas entran por el mar, pero los vamos a detener por tierra también”, afirmó el mandatario.
El presidente estadounidense aseguró además que “Venezuela siente la presión” y que no permitirá que “otras naciones sigan cargando a Estados Unidos con sus criminales y enfermos mentales”.
De acuerdo con un reportaje de NTN24, la ofensiva militar estadounidense incluye el despliegue de bombarderos B-52 de la Fuerza Aérea sobre el mar Caribe, maniobras del Comando Sur y la presencia de unos 10,000 efectivos en la región, con base en Puerto Rico y ocho buques de guerra. Las operaciones, orientadas al combate del narcotráfico, han dejado al menos cinco embarcaciones hundidas y 27 personas muertas, según datos citados por El País.
Ante el anuncio de la Casa Blanca, el Palacio de Miraflores emitió un comunicado en el que expresó su “extrema alarma” por las declaraciones “belicistas y extravagantes” del presidente Trump. Maduro, en un acto transmitido por cadena nacional desde el Teatro Teresa Carreño, rechazó de plano lo que calificó como un intento de “cambio de régimen” impulsado por la CIA y evocó los golpes de Estado de Chile y Argentina en el siglo XX.
“El pueblo de América Latina no quiere, no necesita y repudia los golpes de Estado de la CIA”, afirmó el mandatario, antes de llamar a la sociedad estadounidense a movilizarse “para evitar una guerra en el Caribe”.
Mientras tanto, figuras clave del chavismo como Diosdado Cabello reaccionaron en tono sarcástico. “Tendríamos que darle las gracias a Estados Unidos, porque ha anunciado formalmente que la CIA va a comenzar a operar en Venezuela”, dijo el dirigente, recordando las recompensas ofrecidas por Washington: 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Maduro y 25 millones por la de Cabello, acusado de narcotráfico.
El presidente colombiano Gustavo Petro también expresó preocupación por una posible escalada de violencia en la región y advirtió que las acciones antidrogas estadounidenses podrían extenderse a territorio colombiano. “Si allá caen misiles o empieza por tierra una actividad violenta de agentes de la CIA o de marines, eso sí sería mi responsabilidad”, dijo el mandatario citado por NTN24.
La nueva fase de tensión entre Caracas y Washington refuerza el clima de incertidumbre en América Latina, donde resurgen viejos fantasmas de intervenciones y operaciones encubiertas. Mientras Maduro busca proyectar una imagen de resistencia y pacifismo ante la amenaza militar estadounidense, la Casa Blanca mantiene su presión sobre un régimen acusado de narcotráfico y violaciones de derechos humanos. El Caribe, otra vez, se convierte en el escenario visible de una disputa de poder con ecos de la Guerra Fría.
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