El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado que los dos sobrevivientes del ataque militar estadounidense a una embarcación sospechosa de transportar drogas en el Caribe serán repatriados a Ecuador y Colombia, sus países de origen.
En una publicación en su red social Truth Social, Trump aseguró que se trató de “un gran honor destruir un enorme submarino que transportaba drogas hacia Estados Unidos” y afirmó que la inteligencia estadounidense confirmó que la nave llevaba “principalmente fentanilo y otras drogas ilegales”.
El mandatario agregó que dos de los tripulantes murieron durante la operación y que los dos sobrevivientes “están siendo repatriados para detención y enjuiciamiento” en sus países.
La decisión evita que el gobierno estadounidense deba definir el estatus legal de los capturados en el sistema judicial norteamericano, explicó Associated Press (AP), medio que reportó la información.
El ataque se produjo el jueves en el mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela, y forma parte de una ofensiva militar encabezada por el Comando Sur contra embarcaciones de presunto narcotráfico. Este es el sexto operativo conocido en la región desde septiembre, y el primero en el que se registran sobrevivientes.
De acuerdo con reportes de Reuters, EFE y CBS News, el ataque no fue comunicado oficialmente por el Pentágono, y la información inicial provino de funcionarios estadounidenses bajo condición de anonimato.
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Escalada militar en el Caribe
La repatriación de los sobrevivientes se produce en un contexto de tensión creciente entre Washington y Caracas, tras el anuncio de Trump de que autorizó a la CIA a realizar operaciones encubiertas en territorio venezolano, con el argumento de combatir el narcotráfico y controlar la migración.
El gobierno de Nicolás Maduro calificó la medida como una “agresión directa” y advirtió que podría declarar el estado de emergencia.
Desde agosto, el Comando Sur ha incrementado su presencia militar en el Caribe, con destructores, submarinos nucleares, aviones F-35 y bombarderos B-52, en lo que funcionarios estadounidenses describen como “una demostración de fuerza” frente a lo que consideran redes de narcotráfico vinculadas al Cartel de los Soles.
El episodio marca un nuevo capítulo en la ofensiva de Trump contra el tráfico de drogas en el Caribe y podría tensar aún más las relaciones con Venezuela, mientras continúan las operaciones militares estadounidenses en la región.
Preguntas frecuentes sobre la repatriación de sobrevivientes del ataque a una narcolancha en el Caribe
¿Qué ocurrió durante el ataque a la narcolancha cerca de Venezuela?
El ataque fue parte de una operación militar estadounidense en el Caribe contra una embarcación sospechosa de transportar drogas. Durante el operativo, dos tripulantes murieron y dos sobrevivieron, quienes serán repatriados a sus países de origen, Ecuador y Colombia. El ataque se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos contra el narcotráfico en la región.
¿Cuál es el contexto de la escalada militar de Estados Unidos en el Caribe?
Desde agosto, el Comando Sur de Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, incluyendo destructores, submarinos nucleares y aviones F-35, como parte de una ofensiva para combatir el narcotráfico. Este despliegue militar se ha intensificado debido a la creciente tensión con Venezuela, que considera estas acciones como una amenaza directa.
¿Cómo ha reaccionado el gobierno de Venezuela ante los ataques estadounidenses?
El gobierno de Nicolás Maduro ha calificado las acciones de Estados Unidos como una "agresión directa" y ha advertido sobre la posibilidad de declarar el estado de emergencia. Venezuela acusa a EE.UU. de intentar provocar un cambio de régimen y ha movilizado tropas en preparación para una posible agresión.
¿Cuál es la postura de Estados Unidos sobre las operaciones encubiertas en Venezuela?
El presidente Donald Trump ha autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico y controlar la migración. Esta decisión ha aumentado las tensiones entre Washington y Caracas, ya que Venezuela considera estas acciones como una violación de su soberanía.
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