Tráfico laboral: Trabajadores cubanos en Canadá denuncian robo de salarios por parte del régimen

Trabajadores cubanos en Canadá denuncian retención del 90% de sus salarios por el gobierno cubano, bajo amenaza de represalias. La explotación laboral incluye control político y vigilancia constante.

Un trabajador cubano en Canadá habló con CBC News bajo condición de anonimato por temor a represalias del régimen cubano. © Captura de Video/Youtube/CBC News
Un trabajador cubano en Canadá habló con CBC News bajo condición de anonimato por temor a represalias del régimen cubano. Foto © Captura de Video/Youtube/CBC News

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Varios trabajadores cubanos enviados a Canadá como parte de acuerdos entre el régimen de La Habana y la empresa minera canadiense Sherritt International han denunciado que el gobierno cubano les confiscó hasta el 90% de sus salarios, en lo que expertos y ex empleados describen como una forma moderna de trata laboral y explotación humana.

Un reportaje de CBC News reveló los testimonios de profesionales cubanos que trabajaron en refinerías de níquel y cobalto en Fort Saskatchewan, Alberta, y en las Bahamas, quienes afirmaron que el dinero que recibían era en gran parte retenido por funcionarios cubanos bajo amenaza de represalias.

“Tan pronto como llegas, te das cuenta de que es un abuso flagrante. Trabajas aquí como cualquier otro canadiense, pero cobras un mal salario”, dijo uno de los ex empleados entrevistados, cuya identidad fue ocultada por seguridad.

Según los testimonios, el esquema funcionaba así: Sherritt pagaba los salarios íntegros a los trabajadores cubanos, pero sus supervisores, designados por el gobierno de la isla, los obligaban a transferir entre 80 y 90% de sus ingresos netos a cuentas controladas por el régimen.

“El director ejecutivo cubano te sienta y te dice cómo funciona: te van a deducir la vivienda, los servicios y luego enviarás todo el dinero restante a Cuba”, relató otro ex trabajador.

Con ingresos anuales cercanos a los 100 mil dólares canadienses, muchos terminaban viviendo con apenas 500 o 600 dólares al mes, recurriendo a tiendas de bajo costo, ventas de garaje o incluso bancos de alimentos para sobrevivir.


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“Comprábamos en Dollarama, que tenía los precios más bajos, y en ventas de garaje para todo lo demás”, contó uno de los entrevistados. “Algunos compañeros también dependían de los bancos de alimentos”.

Control político y miedo a las represalias

Además del despojo económico, los trabajadores describieron un entorno de vigilancia constante y control ideológico. De acuerdo con la ampliación publicada por Contacto Conce Chile, el Partido Comunista de Cuba exige a sus ciudadanos en misiones laborales asistir a talleres político-ideológicos, informar sobre el comportamiento de sus colegas e incluso evitar relaciones personales con canadienses.

“Se supone que no debemos establecer relaciones con los canadienses con los que trabajamos ocho horas al día. Fuera del trabajo, no se nos permite hacer amistades ni enamorarnos”, relató un trabajador.

Otro ex empleado confirmó que debían solicitar permiso para salir de Fort Saskatchewan y que nunca sabían quién podía denunciarlos ante la embajada cubana.

El miedo a ser enviados de vuelta a Cuba era una forma de disciplinar y silenciar a quienes se quejaban.

“Si te quejas, te dicen que tienes que ir a una reunión en Cuba. Te dan un boleto, regresas y nunca vuelves”, explicó uno de los entrevistados a CBC News.

La investigadora cubana María Werlau, citada por CBC News, calificó estas prácticas como tráfico de personas, señalando que el gobierno cubano actúa como “un intermediario que confisca salarios, asigna a los trabajadores a otros postores y mantiene el poder de enviarlos de regreso cuando lo desee”.

Una explotación con décadas de historia

El reportaje de CBC News recuerda que el acuerdo entre Sherritt International y el gobierno cubano data de hace más de tres décadas.

Bajo este convenio, el níquel se extrae en la ciudad de Moa, Cuba, y se transporta hasta Canadá para su refinamiento. Desde entonces, decenas de profesionales cubanos han trabajado en esas plantas bajo la supervisión directa del régimen.

Ambos ex empleados citados presentaron talones de pago y recibos de transferencias electrónicas a Cuba como prueba de que se les confiscaba hasta el 84% de sus ganancias netas.

Mientras tanto, Sherritt International negó tener conocimiento o participación en el esquema. “Cualquier sugerencia de que Sherritt pueda ser parte de un plan de confiscación de salario es falsa. La empresa cumple con todas las leyes aplicables en Canadá y en los países donde opera”, dijo Tom Halton, director de asuntos corporativos, en un comunicado citado por CBC News.

Ni el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ni la Embajada de Cuba en Canadá respondieron a las solicitudes de comentarios hechas por el medio canadiense.

Silencio oficial y un sistema que no protege

Aunque las autoridades canadienses aseguran que todos los trabajadores extranjeros gozan de los mismos derechos laborales que los ciudadanos del país, los ex empleados advirtieron que el sistema depende de que haya denuncias formales, algo prácticamente imposible en casos donde el miedo a las represalias domina.

Una portavoz del Ministerio de Empleo de Alberta dijo que no existen quejas formales sobre la empresa conjunta, mientras que Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) afirmó que los trabajadores temporales tienen acceso a una línea de denuncias anónimas las 24 horas. Sin embargo, hasta ahora no hay indicios de una investigación sobre el caso.

Para muchos de estos profesionales, Canadá representaba una oportunidad para trabajar y prosperar en libertad. Pero pronto descubrieron que su estancia estaba marcada por el mismo control y sometimiento que intentaban dejar atrás.

“Para los cubanos que tienen la suerte de conseguir un empleo en un país democrático como Canadá, una vida libre solo puede ser observada, no disfrutada”, lamentó uno de los ex empleados entrevistados.

El testimonio resume la paradoja de un régimen que exporta mano de obra bajo un discurso de cooperación, pero que en la práctica reproduce mecanismos de esclavitud moderna en pleno siglo XXI.

Preguntas frecuentes sobre la explotación laboral de trabajadores cubanos en Canadá

¿Cómo se lleva a cabo el esquema de confiscación de salarios de los trabajadores cubanos en Canadá?

El esquema de confiscación de salarios se lleva a cabo mediante la retención de entre el 80% y el 90% de los ingresos netos de los trabajadores por parte de supervisores designados por el gobierno cubano. Los trabajadores son obligados a transferir una gran parte de sus ingresos a cuentas controladas por el régimen cubano, bajo amenaza de represalias. Esto deja a los trabajadores con una cantidad mínima para sobrevivir, a pesar de que inicialmente se les paga el salario completo por parte de la empresa canadiense Sherritt International.

¿Qué medidas de control político son impuestas a los trabajadores cubanos en el extranjero?

Además del despojo económico, el régimen cubano impone un entorno de vigilancia y control ideológico a los trabajadores en el extranjero. Los trabajadores deben asistir a talleres político-ideológicos y evitar relaciones personales con ciudadanos del país anfitrión, bajo amenaza de ser enviados de regreso a Cuba si no cumplen con estas exigencias. Este control busca limitar su contacto con la cultura y la sociedad del país donde trabajan, manteniéndolos aislados y bajo constante vigilancia.

¿Qué ha dicho la empresa canadiense Sherritt International sobre las denuncias de confiscación de salarios?

Sherritt International ha negado tener conocimiento o participación en el esquema de confiscación de salarios. La empresa ha declarado que cumple con todas las leyes aplicables en Canadá y en los países donde opera, y rechaza cualquier sugerencia de que esté involucrada en un plan de confiscación de salarios.

¿Cómo afecta este esquema de explotación a los trabajadores cubanos en su vida diaria en Canadá?

El esquema de explotación deja a los trabajadores cubanos con ingresos muy limitados, obligándolos a recurrir a tiendas de bajo costo, ventas de garaje y bancos de alimentos para sobrevivir. Muchos de ellos terminan viviendo con apenas 500 o 600 dólares al mes, a pesar de tener ingresos potenciales cercanos a los 100 mil dólares canadienses anuales. Esta situación de precariedad económica limita significativamente su calidad de vida y su capacidad de disfrutar de las libertades que esperaban encontrar en un país democrático como Canadá.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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