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Una operación rutinaria de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) terminó revelando un vínculo inesperado con una de las figuras más visibles del gobierno estadounidense.
Bruna Caroline Ferreira, una inmigrante brasileña residente desde hace décadas en Massachusetts, fue arrestada este mes en la localidad de Revere y ahora permanece detenida en un centro de ICE en Luisiana.
Lo que ha transformado este caso en un escándalo político y mediático es su conexión familiar con la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: Ferreira es la madre del sobrino de Leavitt, fruto de una antigua relación con Michael Leavitt, hermano de la actual secretaria de prensa presidencial.
Un arresto con repercusiones políticas
La noticia, divulgada inicialmente por el medio local WBUR, ha generado reacciones encontradas, tanto por el trasfondo migratorio de Ferreira como por la posición que ocupa su excuñada en una administración que ha intensificado la aplicación de medidas contra inmigrantes indocumentados.
Ferreira fue detenida mientras conducía para recoger a su hijo, según relató su abogado, Todd Pomerleau.
El niño, actualmente de 11 años, ha vivido principalmente con su padre en New Hampshire, aunque la versión oficial sobre la custodia ha sido puesta en entredicho.
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"Quienes afirman que mi clienta no tiene relación con su hijo, ni custodia, no son ciertos", sostuvo el abogado, quien aseveró que "ambos comparten la custodia de su hijo”.
Desde la Casa Blanca, Leavitt se ha negado a comentar el caso, mientras un funcionario de su entorno declaró que "Karoline no tuvo ninguna participación en este asunto".
A su vez, Michael Leavitt emitió una breve declaración pública: “Mi única preocupación siempre ha sido la seguridad, el bienestar y la privacidad de mi hijo”.
DACA, Trump y una legalidad disputada
Ferreira llegó a Estados Unidos en 1998 cuando apenas era una niña, traída por sus padres desde Brasil.
Posteriormente, fue beneficiaria del programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que protege de la deportación a quienes fueron traídos sin documentos siendo menores.
Sin embargo, durante la administración de Donald Trump, Ferreira no logró renovar su estatus.
Según Pomerleau, su clienta “actualmente está en medio de un proceso de inmigración legal para obtener la ciudadanía estadounidense”.
No obstante, las autoridades de inmigración afirman que se quedó más allá del periodo autorizado por su visa de turista, que expiró en junio de 1999.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, fue tajante al declarar: “Ferreira es una inmigrante ilegal criminal de Brasil con un arresto previo por agresión”.
Pomerleau refutó esa acusación tajantemente: “La están etiquetando de criminal por una acusación que nunca he visto, que no creo que exista”, dijo. “Es decir, muéstramela”.
“No es una 'inmigrante ilegal delincuente'”, insistió ante CNN.
El abogado también calificó la detención como ilegal y cuestionó la falta de garantías básicas en el procedimiento.
“Tengo entendido que nunca le entregaron ninguna orden de detención. Ni siquiera sé si sabían quién era. Vamos a llegar al fondo de eso”, afirmó el letrado.
Custodia compartida, relación familiar y distancia política
La relación entre Ferreira y Michael Leavitt no es reciente.
Según The North Andover Eagle Tribune, en 2014 la pareja estaba comprometida y tenía un hijo de apenas 8 meses. En ese entonces, Michael ganó un millón de dólares en un concurso de DraftKings.
Sin embargo, desde hace aproximadamente una década están separados.
Fuentes cercanas a la familia aseguran que Karoline Leavitt y Ferreira no han tenido contacto en años.
“Ferreira y la secretaria de prensa de la Casa Blanca no han hablado en muchos años”, señaló una fuente familiarizada con la situación citada por CNN.
Pese a la separación, la hermana de Ferreira, Graziela Dos Santos Rodrigues, sostiene que la relación madre-hijo sigue activa, y ha lanzado una campaña de recaudación en GoFundMe para cubrir los costos legales del proceso.
“Ella ha cumplido con todos los requisitos y siempre se ha esforzado por hacer lo correcto”, escribió Rodrigues en la petición.
“Es trabajadora, amable y siempre la primera en ofrecer ayuda cuando alguien la necesita”, añade el texto de la campaña, que hasta el cierre de esta nota acumula más de 22,000 dólares.
En la página también se señala: “Bruna fue traída a Estados Unidos por nuestros padres en diciembre de 1998, cuando era apenas una niña… Desde entonces, ha hecho todo lo posible por construir una vida estable y honesta aquí”.
Detención lejana, política migratoria implacable
Ferreira se encuentra detenida en el Centro de Procesamiento de ICE del Sur de Luisiana, en la localidad de Basile, a más de 1,500 millas del lugar de su arresto.
Este traslado ha sido duramente criticado por su familia y por su abogado, que consideran el procedimiento innecesariamente punitivo y desproporcionado.
Este caso se inscribe en una ola de detenciones que marcan el endurecimiento de la política migratoria bajo la administración Trump. ICE ha reportado que hasta el 15 de noviembre había más de 65,000 inmigrantes bajo custodia, un aumento significativo respecto al inicio del otoño.
La subsecretaria de Seguridad Nacional ha enfatizado que los beneficiarios de DACA “no están automáticamente protegidos de las deportaciones”; y agregó: “DACA no confiere ningún tipo de estatus legal en este país”.
El caso de Bruna Ferreira no solo refleja el drama humano que envuelve a miles de familias migrantes en Estados Unidos, sino que también plantea un dilema político para la administración actual.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, figura emergente del trumpismo y férrea defensora de la línea dura en inmigración, se encuentra ahora vinculada personalmente -aunque de forma indirecta- a uno de los casos que ilustran las contradicciones del sistema migratorio estadounidense.
Mientras su familia evita pronunciarse públicamente, los defensores de Ferreira insisten en que su caso merece revisión compasiva.
“Ella no representa un riesgo. No es una criminal. Es una madre, una trabajadora, una mujer que ha intentado cumplir con la ley”, resumió su abogado.
Preguntas frecuentes sobre la detención de Bruna Caroline Ferreira y su impacto político
¿Quién es Bruna Caroline Ferreira y por qué su detención es relevante?
Bruna Caroline Ferreira es una inmigrante brasileña que fue detenida por ICE en Massachusetts. Su caso es relevante porque está vinculada familiarmente con Karoline Leavitt, la portavoz de la Casa Blanca, lo que ha generado un escándalo político debido a la postura del gobierno de Leavitt en cuanto a las políticas migratorias.
¿Cuál es la conexión de Bruna Caroline Ferreira con Karoline Leavitt?
Bruna Caroline Ferreira es la madre del sobrino de Karoline Leavitt, ya que tuvo un hijo con Michael Leavitt, el hermano de la portavoz de la Casa Blanca. Este vínculo familiar ha puesto el caso en el ojo público debido a las políticas migratorias estrictas defendidas por Leavitt.
¿Por qué Bruna Caroline Ferreira enfrenta problemas legales en Estados Unidos?
Ferreira enfrenta problemas legales porque, aunque fue beneficiaria del programa DACA, no pudo renovar su estatus durante la administración de Donald Trump. Las autoridades de inmigración alegan que se quedó más allá del periodo autorizado por su visa de turista, que expiró en 1999.
¿Cómo ha reaccionado la Casa Blanca ante la detención de Ferreira?
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha evitado comentar sobre el caso. Sin embargo, un funcionario cercano a ella declaró que Leavitt no tuvo participación en el asunto. Esto ha generado críticas debido a la relación personal de Leavitt con el caso y la postura del gobierno sobre inmigración.
¿Cuál es el estado actual de Bruna Caroline Ferreira?
Bruna Caroline Ferreira se encuentra detenida en un centro de ICE en Luisiana. Su abogado considera la detención ilegal y cuestiona las garantías del procedimiento, destacando que no le entregaron una orden de detención clara y que el proceso legal para su ciudadanía está en curso.
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