Decenas de ciudadanos protagonizaron el martes una protesta frente a la oficina de ETECSA ubicada en el reparto Vista Alegre, en Santiago de Cuba, luego de que se agotaran en cuestión de minutos las tarjetas SIM que la empresa estatal había comenzado a vender, tras varios meses de ausencia en los puntos oficiales de comercialización.
La situación fue denunciada en Facebook por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien explicó que desde el día anterior ETECSA había iniciado una venta limitada de SIM en distintas oficinas y puntos de la provincia.
El precio oficial fue fijado en 1,000 pesos cubanos, mientras que en el mercado informal estas mismas tarjetas se revenden hasta por 10,000 pesos, una diferencia que refleja la prolongada escasez y el descontrol existente en la distribución de un recurso de alta demanda por ser básico para la comunicación.
Según las imágenes y testimonios recibidos por el comunicador, en la oficina de Vista Alegre se informó inicialmente a la población que había 100 tarjetas SIM disponibles.
Sin embargo, cuando solo 43 personas habían avanzado en la cola, un trabajador salió a anunciar que el producto se había agotado.
El cambio abrupto de versión desató reclamos inmediatos de quienes aguardaban desde horas antes bajo el sol, muchos de los cuales se negaron a retirarse del lugar hasta que se garantizara la atención a las 100 personas que habían sido anunciadas como beneficiarias.
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Ante el incremento de la tensión, y la evidente inconformidad popular, trabajadores de ETECSA solicitaron la presencia de policías y militares cercanos para controlar a la multitud.
En el video compartido por Mayeta se observa a un grupo de personas aglomeradas frente a la puerta de la oficina, mientras se escuchan gritos de "¡descarados!" y la pregunta de "¿dónde están?", y la voz de una mujer que menciona una lista.
Todo ello no es más que una muestra del caos organizativo y la falta de transparencia en la gestión del servicio.
El incidente vuelve a poner en el centro del debate público la ineficiencia de una empresa estatal que mantiene el monopolio de las telecomunicaciones en Cuba, así como la incapacidad del gobierno para garantizar el acceso regular a un servicio esencial.
La brecha entre el precio oficial y el mercado negro no solo evidencia la escasez crónica, sino también un sistema que termina empujando a los ciudadanos a pagar cifras desproporcionadas por un derecho básico: comunicarse.
Las reacciones en el post no se hicieron esperar.
Desde La Habana, una residente describió la cadena de trámites absurdos que implica adquirir y activar una línea móvil: primero hacer cola para comprar la SIM, luego descubrir que no se puede conectar, regresar a ETECSA y finalmente acudir a otra oficina para completar un proceso adicional que toma solo minutos. "¿Cómo se llama la obra? La burocracia", ironizó.
En Santiago, otros comentarios apuntaron directamente a la corrupción y al descontrol institucional.
Una residente aseguró que, tras el estallido de la protesta, sacaron 100 líneas adicionales para intentar calmar a la multitud.
Otra afirmó que muchas tarjetas "se quedan allí mismo y las revenden", y señaló al propio sistema como responsable por "querer controlar y no controlar nada".
También hubo quienes denunciaron la falta de tono en los teléfonos fijos durante más de un mes, sin recibir soluciones concretas.
Las críticas se extendieron a la calidad del servicio en general.
Un médico calificó a ETECSA como "una empresa que no sirve y es ladrona", y comparó los precios cubanos con los de otros países donde una SIM cuesta apenas un dólar o incluso se regala en aeropuertos.
Un joven resumió el sentir general con una frase lapidaria: "Ofrecen el peor servicio pagado del mundo".
El episodio de Vista Alegre no es un hecho aislado, sino la expresión de un malestar acumulado frente a un modelo que combina monopolio, ineficiencia, escasez y falta de transparencia.
En un país donde la conectividad es cada vez más necesaria para trabajar, estudiar y mantenerse informado, la incapacidad del Estado para garantizar el acceso regular a las líneas móviles se convierte en otra muestra del deterioro de los servicios públicos y del impacto directo que las malas decisiones gubernamentales tienen sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de telecomunicaciones en Cuba
¿Por qué los cubanos protestan contra ETECSA en Santiago de Cuba?
Los cubanos protestan contra ETECSA debido a la escasez y el descontrol en la distribución de tarjetas SIM, que se agotaron rápidamente después de meses sin disponibilidad. El monopolio estatal de telecomunicaciones ha sido criticado por su ineficiencia y falta de transparencia. La diferencia de precio entre el mercado oficial y el informal, donde las tarjetas se revenden hasta por 10,000 pesos, también refleja esta crisis.
¿Cuál es el precio oficial de las tarjetas SIM de ETECSA y su costo en el mercado negro?
El precio oficial de las tarjetas SIM de ETECSA es de 1,000 pesos cubanos. En el mercado negro, estas tarjetas se venden por hasta 10,000 pesos, lo que refleja una escasez crónica y un descontrol en la oferta de este servicio esencial.
¿Qué medidas toma el gobierno cubano ante la crisis de ETECSA?
El gobierno cubano ha intentado justificar las tarifas de ETECSA alegando pérdidas por fraude y prometiendo mejoras en infraestructura con los ingresos generados. Sin embargo, las medidas han sido criticadas por ser insuficientes y no han logrado resolver los problemas estructurales, manteniendo un sistema ineficiente que afecta la vida cotidiana de los ciudadanos.
¿Cómo afecta la escasez de tarjetas SIM a la población cubana?
La escasez de tarjetas SIM afecta gravemente a la población cubana, ya que limita el acceso a un servicio básico de comunicación. Esta situación obliga a muchos ciudadanos a recurrir al mercado informal, donde los precios son desorbitantes. La falta de conectividad impacta negativamente en la capacidad de los cubanos para trabajar, estudiar y mantenerse informados, exacerbando el malestar social.
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