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Apenas unos días después de que un funcionario del régimen cubano responsabilizara al consumo de arroz y papa de la crisis agrícola del país, el primer ministro Manuel Marrero Cruz publicó un mensaje en redes sociales celebrando los “avances” del programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, lo que desató una oleada de burlas y comentarios irónicos.
“La Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, programa creado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz hace 38 años, constituye una valiosa alternativa para acercar las producciones agrícolas a la población. Muchas felicidades a quienes hacen posible su avance”, escribió Marrero en su cuenta de X (antes Twitter).
El tuit, publicado en medio de la escasez generalizada de alimentos y los precios disparados en los mercados, fue recibido con un aluvión de críticas.
Muchos usuarios le recordaron que los “huertos urbanos” de los años 90 —presentados como solución al hambre durante el Período Especial— hoy están abandonados o cubiertos de marabú.
“Hace 38 años Raúl Castro vivía borracho mañana tarde y noche, por eso no ha funcionado. Es para que 38 años después se vieran los resultados y no siguieran los cubanos con una libreta de racionamiento padeciendo escasez”, respondió un internauta a la publicación.
“Agricultura urbana y agricultura urbana familiar están destinadas a la malversación de fondos y al fracaso . Solamente a la mente retrógrada de alguien que está sentado en una mansión puede ordenar algo que ya fracasó totalmente. Tremenda “distorsión de la economía”, señaló otro forero.
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“Ya lo creo, la población goza de una excelente alimentación con esta alternativa....!”, ironizó otro.
Esta semana hubo un escándalo mediático por las declaraciones del doctor Roberto Caballero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Técnicos Agrícolas y Forestales.
Caballero había asegurado en el programa oficialista Cuadrando la Caja que uno de los problemas de la agricultura cubana es que los ciudadanos “se acostumbraron a comer alimentos que no son propios del país”, en referencia al arroz y la papa.
“Nosotros no somos asiáticos. Comer arroz no es un hábito cubano”, dijo, en un comentario que provocó indignación generalizada y miles de reacciones de burla en redes.
Muchos consideran que el discurso oficial busca desviar la responsabilidad del Estado y presentar como “problema cultural” lo que es en realidad un colapso estructural del sistema agrícola.
Mientras tanto, los mercados siguen vacíos. La libra de arroz supera los 200 pesos en el mercado informal, y la papa —si aparece— se vende a precios inalcanzables para la mayoría.
En ese contexto, las palabras de Marrero sobre la “valiosa alternativa” de la agricultura urbana suenan, para muchos, como una burla.
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