El senador republicano Lindsey Graham, uno de los aliados más influyentes del presidente Donald Trump en política exterior, celebró la captura de Nicolás Maduro y lanzó una dura advertencia al régimen cubano, afirmando que “sus días están contados”.
Las declaraciones fueron realizadas durante el vuelo del Air Force One, en el mismo intercambio con periodistas en el que Trump aseguró que “Cuba está lista para caer”.
“Esperen a ver lo que pasa con Cuba”, dijo Graham, visiblemente exultante. “Cuba es una dictadura comunista que ha asesinado a sacerdotes y monjas, que ha depredado a su propio pueblo. Sus días están contados. Nos vamos a despertar un día —espero que en 2026— y en nuestro propio vecindario tendremos aliados en esos países, haciendo negocios con Estados Unidos, no narco-terroristas y dictadores que matan estadounidenses”.
El senador por Carolina del Sur calificó la operación militar que culminó con la captura de Maduro como “un día histórico”, subrayando que “todo el mundo está pensando de una manera diferente a como lo hacía hace solo unos días, por lo que ustedes hicieron”.
Graham, de 70 años, es una de las voces más influyentes del ala dura del Partido Republicano en materia de seguridad nacional. Presidente del Comité Judicial del Senado y veterano de la Fuerza Aérea, ha sido un defensor constante de la línea de confrontación con Cuba, Venezuela e Irán.
En 2019, Graham fue uno de los primeros en proponer públicamente una intervención “quirúrgica” contra el régimen de Maduro, asegurando que Estados Unidos debía “acelerar el fin del narcoestado venezolano”.
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Desde entonces, ha mantenido una postura inflexible hacia Cuba, a la que ha calificado como “la cabeza de la serpiente” en referencia al eje de regímenes autoritarios de izquierda en América Latina.
“Cuba no es una víctima; Cuba es la fuente. Cada dictador en nuestro hemisferio traza su apoyo hasta La Habana”, afirmó en julio de 2021 tras las protestas del 11J, responsabilizando al gobierno cubano de exportar represión y sostener dictaduras aliadas como las de Venezuela y Nicaragua.
Las palabras de Graham amplifican el mensaje emitido por Trump horas antes, cuando el presidente declaró que “Cuba no tiene ingresos y está lista para caer”, después de la captura de su principal aliado económico.
En Washington, la coincidencia entre ambos líderes republicanos refuerza la percepción de que la Casa Blanca se prepara para un cambio de estrategia hacia Cuba, centrado en acelerar el colapso del régimen mediante la asfixia económica y el aislamiento político.
“Este es un gran día”, concluyó Graham. “Y el mundo entero lo sabe”.
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