Una nueva barrera económica para los cubanos que aspiran a entrar legalmente a territorio estadounidense se materializa a partir del 21 de enero de 2026.
El Gobierno de Estados Unidos ha incluido a Cuba en un listado ampliado de naciones cuyos ciudadanos deben depositar una fianza -entre 5,000 y 15,000 dólares- como condición para optar por una visa B1 o B2, según confirmó esta semana el Departamento de Estado.
Esta medida, que se aplica también a Venezuela y a otros 23 países, forma parte de una política migratoria más estricta impulsada durante la actual administración de Donald Trump, enfocada en frenar la inmigración irregular y reducir las tasas de sobreestadía de visitantes en el país.
¿Qué implica esta fianza obligatoria?
La política afecta a cualquier persona con pasaporte cubano que solicite una visa de tipo B1 (negocios) o B2 (turismo, visitas personales o tratamiento médico).
Los solicitantes deberán abonar una fianza de 5,000; 10,000 o 15,000 dólares, una cifra que será determinada por el funcionario consular durante la entrevista.
Es importante saber que esta fianza:
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-No garantiza la aprobación del visado.
-Solo debe ser pagada tras la instrucción directa de un funcionario consular.
-Debe abonarse a través del portal oficial Pay.gov, nunca mediante terceros.
-Será devuelta únicamente si se cumplen todas las condiciones del visado, incluida la salida del país dentro del periodo autorizado.
Cualquier intento de pagar esta fianza sin autorización expresa no será reembolsado, y se advierte contra el uso de sitios web no oficiales para realizar el depósito.
Puertos de entrada designados y control reforzado
Una condición adicional impuesta a quienes depositen la fianza es que solo podrán ingresar y salir de EE.UU. a través de tres aeropuertos específicos:
-Aeropuerto Internacional Logan de Boston (BOS).
-Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York (JFK).
-Aeropuerto Internacional Washington-Dulles (IAD).
Según las autoridades, incumplir esta ruta de entrada y salida puede dar lugar a la denegación de entrada o errores en el registro migratorio, lo que afectaría la devolución de la fianza y la posibilidad de futuras solicitudes.
Las consecuencias del incumplimiento
La normativa es clara respecto a las penalizaciones en caso de que el visitante:
-Exceda el plazo autorizado de permanencia.
-Solicite un cambio de estatus migratorio, como por ejemplo asilo.
-No cumpla con la salida del país por los puertos establecidos.
En tales situaciones, el Departamento de Seguridad Nacional podrá remitir el caso al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) para determinar el incumplimiento y, en consecuencia, retener la fianza.
Una medida enmarcada en el endurecimiento migratorio
Aunque el Departamento de Estado no ha ofrecido una justificación oficial para la inclusión de Cuba y Venezuela, la decisión llega poco después de la captura de Nicolás Maduro, ocurrida el pasado 3 de enero en Caracas.
Tras el operativo, el presidente Trump declaró que “Cuba siempre ha sobrevivido gracias a Venezuela” y que “ahora la isla está a punto de caer”.
La agencia Axios señaló que no hay una confirmación directa de que esta operación haya motivado la inclusión de Venezuela en la lista, pero destaca que el Ejecutivo tampoco ha explicado los criterios exactos detrás de la ampliación de países afectados.
En agosto de 2025, ya se había anunciado la aplicación de este tipo de fianzas como parte de un programa piloto con duración de 12 meses, dirigido a solicitantes provenientes de países con altos índices de sobreestadía y sistemas de control documental considerados deficientes.
Según el aviso oficial, el objetivo era “proteger al gobierno estadounidense de asumir responsabilidades financieras si un visitante no cumple las condiciones de su visa”.
Cuba y el endurecimiento del acceso legal
Hasta esta nueva comunicación, la medida afectaba a solo 13 países.
Con la ampliación, ya suman 38 las naciones sujetas a este requisito, la mayoría africanas, aunque se han sumado varios países del Caribe, Asia y América Latina.
La inclusión de Cuba marca un hito simbólico y práctico: añade una traba económica significativa a quienes intentan ingresar legalmente a Estados Unidos, incluso con visados aprobados, y refuerza el mensaje de desconfianza hacia los flujos migratorios provenientes de la isla.
Este cambio se produce además en un contexto de múltiples restricciones adicionales:
-Entrevistas presenciales obligatorias para muchos renovadores de visa.
-Nuevos requisitos documentales para solicitantes de la Lotería de Visas de Diversidad.
-Una tarifa adicional de “integridad de visa” de 250 dólares a partir del 1 de octubre.
-Endurecimiento del examen de ciudadanía y duplicación del costo de las visas de inmigrante.
Como advirtió la U.S. Travel Association, estas medidas podrían hacer de EE.UU. “uno de los países con los visados más costosos del mundo”.
Impacto potencial para los cubanos
Para muchos ciudadanos cubanos, que ya enfrentan obstáculos económicos y burocráticos para emigrar legalmente, esta fianza representa una barrera prácticamente insalvable.
Pagar hasta 15,000 dólares sin garantía de obtener el visado ni certeza de reembolso convierte el proceso en una apuesta de alto riesgo.
En la práctica, esta política podría incentivar aún más la emigración irregular y los cruces fronterizos no autorizados, al cerrar opciones legales de acceso incluso para quienes cumplen todos los requisitos formales.
Además, el énfasis en la sobreestadía como justificación, cuando no se han hecho públicos los datos específicos de incumplimientos por parte de ciudadanos cubanos, suscita dudas sobre la motivación política detrás de la medida.
Conclusión
La inclusión de Cuba en el programa de fianzas obligatorias para visados turísticos o de negocios refuerza la línea dura migratoria del actual Gobierno estadounidense y complica severamente los ya limitados caminos legales para que los ciudadanos de la isla visiten o hagan negocios en Estados Unidos.
Aunque presentada como una herramienta para controlar la permanencia ilegal, esta política tiene claras implicaciones diplomáticas, humanitarias y económicas, y coloca a miles de cubanos ante una nueva encrucijada migratoria.
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