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La empresa canadiense Sherritt International, principal socio extranjero del régimen cubano en la extracción de níquel y cobalto, reconoció que enfrenta “desafíos operativos significativos” en la isla debido a la crisis económica, la escasez de divisas y la falta de energía que afecta a todo el país.
En su informe de resultados de 2025, la compañía informó que la producción de su planta mixta Moa Nickel S.A. —ubicada en la provincia de Holguín— alcanzó 25.240 toneladas de níquel y 2.729 toneladas de cobalto, cifras sensiblemente inferiores a las de 2024 (30.331 y 3.206 toneladas, respectivamente), reportó la agencia AFP.
Sherritt atribuyó el descenso productivo a la crisis energética de Cuba, los retrasos en la adquisición de insumos y repuestos, y a los efectos del huracán Melissa, que en octubre provocó interrupciones en las operaciones y daños en infraestructuras críticas.
La empresa, que mantiene desde 1991 una asociación con el Estado cubano en el proyecto Moa, señaló que las “condiciones de explotación desfavorables persistentes” la obligan a implementar un plan de recuperación para mejorar el desempeño y la confiabilidad de la planta.
“Estamos monitoreando activamente los acontecimientos geopolíticos y económicos para anticipar y responder a posibles riesgos en la región”, declaró el director ejecutivo interino, Peter Hancock, citado en el comunicado.
Cuba atraviesa una grave crisis económica marcada por la escasez de divisas, la caída de las exportaciones, el desplome del turismo y los prolongados apagones eléctricos que afectan a sectores clave como la minería, la agricultura y la industria manufacturera.
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El contexto geopolítico también ha elevado la incertidumbre, pues tras la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump que llevó a la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero, Estados Unidos anunció medidas para controlar el sector petrolero venezolano y advirtió a Cuba sobre el fin del flujo de crudo proveniente de ese país, uno de los pilares energéticos de la isla.
La minera canadiense reconoce que esa situación podría afectar directamente a sus operaciones en Moa, altamente dependientes del suministro de combustible y de los servicios estatales de energía y transporte.
El níquel y el cobalto representan una de las principales fuentes de divisas del régimen cubano, junto con el turismo y las remesas. Los problemas de producción en Moa constituyen un nuevo golpe a la ya deteriorada economía nacional.
“Seguimos comprometidos con nuestras operaciones en Cuba, pero las condiciones actuales son un reto creciente”, concluyó Sherritt, que mantiene inversiones conjuntas con la estatal Cubaníquel desde hace más de tres décadas.
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