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La Seguridad del Estado ha vuelto a colocar en la mira a voces incómodas dentro de la Iglesia Católica cubana.
Los sacerdotes Alberto Reyes Pías y Castor José Álvarez Devesa fueron citados en Camagüey y sometidos a un acto de advertencia por sus posturas públicas frente al sistema político del país. La citación no buscó diálogo ni aclaraciones, sino intimidar.
El propio Padre Alberto Reyes explicó lo ocurrido en un mensaje en Facebook.
"El P. Castor y yo estamos bien. El objetivo de la citación era hacernos un acta de advertencia por nuestras posturas públicas respecto al sistema, las cuales podrían constituir, según ellos, delitos punibles por la ley", dijo.
El sacerdote agradeció el respaldo recibido y dejó claro que no piensa renunciar a su compromiso cívico y espiritual.
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"Gracias a todos por su apoyo y oración. Seguiremos buscando el bien mayor para nuestra patria, para todos en nuestra patria", agregó.
La advertencia oficial confirma una práctica cada vez más visible: el uso del aparato represivo del Estado para silenciar a líderes religiosos que no se limitan a la liturgia, sino que hablan del sufrimiento real de la gente.
En lugar de escuchar esas voces, el poder las amenaza con el código penal.
Las citaciones ocurrieron sin que se informara inicialmente el motivo. La periodista Eugenia Gutiérrez alertó en redes sociales que ambos sacerdotes habían sido llamados por la Seguridad del Estado "sin motivo declarado".
Poco después, el escritor Osvaldo Gallardo González precisó que serían interrogados por separado y que el Padre Castor ya estaba siendo cuestionado mientras el Padre Alberto sería citado horas después.
El caso no es aislado. Forma parte de un patrón sistemático de presión contra religiosos que defienden derechos humanos, libertad de expresión y dignidad ciudadana.
El mensaje implícito es claro: quien critique al sistema desde el púlpito o desde las redes sociales se expone a represalias.
El Padre Castor José Álvarez Devesa, conocido como Padre Castor en Camagüey, es desde hace años una figura incómoda para el régimen.
Durante las protestas del 11 de julio de 2021 fue detenido y golpeado por la Policía cuando intentaba proteger a un adolescente de 14 años que estaba siendo agredido por un agente.
Desde entonces, su nombre quedó marcado como el de un sacerdote que no se limita a rezar, sino que actúa cuando ve injusticia.
Antonio Rodiles, líder de la organización independiente Estado de Sats, ha descrito así su labor: "Está convencido de que cerrar los ojos ante el sufrimiento del pueblo es contrario a lo que debe ser la misión de la Iglesia".
Castor ha pedido elecciones libres, respeto a las libertades y un cambio profundo en la forma en que se gobierna el país. En 2018 incluso viajó al Vaticano con otros sacerdotes para entregar una carta reclamando libertades democráticas para Cuba.
Por su parte, el Padre Alberto Reyes Pías, párroco en Esmeralda, Camagüey, también ha mantenido una postura firme frente al poder.
En mayo de 2024 anunció que tocaría 30 veces las campanas de su iglesia cada noche que hubiera apagón, como forma de protesta simbólica contra la crisis energética que golpea a la población.
Desde su columna en Facebook, "He estado pensando", Reyes denuncia con regularidad la miseria, el abandono y la falta de soluciones reales por parte del gobierno.
No hace política partidista, pero sí habla de ética, dignidad y justicia. Y eso, en el contexto cubano, se convierte en un acto subversivo para el poder.
Las citaciones a estos sacerdotes evidencian que el gobierno no tolera críticas ni siquiera desde espacios religiosos. La represión no distingue entre activistas, periodistas o curas: cualquiera que articule una denuncia coherente es visto como enemigo.
En vez de responder a las quejas del pueblo -apagones, hambre, falta de medicamentos, salarios de miseria- el régimen opta por advertencias, expedientes y amenazas.
Así intenta domesticar incluso a la Iglesia, una de las pocas instituciones que aún conserva cierta autoridad moral ante la población.
Que dos sacerdotes respetados sean llamados por la Seguridad del Estado para advertirles por "delitos" relacionados con opiniones públicas deja en evidencia el nivel de intolerancia del sistema.
No se castigan hechos, se castigan palabras. No se busca justicia, se busca silencio.
La presión sobre la Iglesia no solo vulnera la libertad religiosa: ataca uno de los pocos espacios donde aún se puede hablar con franqueza del dolor del país. Y confirma que, en Cuba, decir la verdad sigue siendo un riesgo.
Preguntas frecuentes sobre la represión a sacerdotes y la situación en Cuba
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¿Por qué fueron citados los sacerdotes Alberto Reyes y Castor José Álvarez por la Seguridad del Estado?
Los sacerdotes Alberto Reyes y Castor José Álvarez fueron citados por la Seguridad del Estado en Cuba debido a sus críticas públicas al sistema político del país. Estas críticas, realizadas desde sus posiciones religiosas y cívicas, han sido consideradas por el régimen como potenciales delitos punibles. Las citaciones forman parte de un patrón de represión contra líderes religiosos que defienden los derechos humanos y la libertad de expresión.
¿Cuál ha sido la postura del Padre Alberto Reyes frente al régimen cubano?
El Padre Alberto Reyes ha mantenido una postura crítica frente al régimen cubano, denunciando públicamente las condiciones de miseria, represión y falta de derechos que enfrenta el pueblo. A través de sus escritos y acciones simbólicas, como el toque de campanas durante apagones, expresa su compromiso con la dignidad y los derechos de los cubanos, convirtiéndose en una voz incómoda para el gobierno.
¿Cómo afecta la represión a la Iglesia Católica en Cuba?
La represión afecta a la Iglesia Católica en Cuba al intentar silenciar a líderes religiosos que critican al gobierno y defienden los derechos humanos. Esto no solo vulnera la libertad religiosa, sino que también busca eliminar uno de los pocos espacios donde aún se pueden expresar críticas al sistema. La presión sobre la Iglesia busca desarticular su papel como voz del pueblo y defensora de los derechos fundamentales en la isla.
¿Qué acciones han tomado los sacerdotes ante la represión del gobierno cubano?
Ante la represión, los sacerdotes como Alberto Reyes y Castor José Álvarez se han mantenido firmes en sus críticas al sistema y han continuado abogando por derechos y libertades para el pueblo cubano. A pesar de las amenazas, siguen utilizando sus plataformas, como redes sociales, para denunciar las injusticias y animar a la población a no rendirse en su búsqueda de un cambio en el país.
¿Qué papel juega la Iglesia Católica en la situación política de Cuba?
La Iglesia Católica en Cuba juega un papel crucial como voz de los que no tienen voz, denunciando las injusticias y defendiendo los derechos humanos. A pesar de la represión, continúa siendo un espacio de resistencia y apoyo moral para el pueblo, ofreciendo una plataforma para articular demandas de cambio social y político en un contexto donde otras formas de disidencia son fuertemente reprimidas.
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