Un partido de hockey juvenil en la ciudad de Pawtucket, en el estado de Rhode Island, fue escenario de un violento tiroteo que dejó al menos dos personas muertas y tres heridas este lunes.
Una de las víctimas fatales sería una menor de edad, hija del atacante, y la segunda víctima la exesposa de este, según informaron inicialmente las autoridades locales, que también confirmaron que el agresor se quitó la vida tras el incidente.
El hecho ocurrió en el arena Dennis M. Lynch durante un encuentro entre los equipos Coventry-Johnston y St. Raphael-Providence Country Day-North Providence-North Smithfield.
De acuerdo con los primeros reportes policiales, el presunto atacante, identificado como Robert K. Dorgan —quien también utilizaba el nombre Roberta Esposito—, abrió fuego en medio del partido aparentemente contra su esposa y sus dos hijos y luego se quitó la vida.
La jefa de policía de Pawtucket, Tina Goncalves, declaró en una conferencia de prensa que el atacante “aparentemente tenía como objetivo a familiares presentes en el evento”, aunque aclaró que la investigación sigue en curso.
“Todo apunta a una posible disputa familiar”, añadió.
Imágenes difundidas por el servicio de transmisión deportiva LiveBarn y la cadena local WJAR muestran el momento en que se escuchan múltiples disparos detrás de uno de los banquillos. Los jugadores corren hacia las salidas mientras espectadores y entrenadores intentan ponerse a salvo.
Un buen samaritano habría intentado desarmar al atacante antes de que se suicidara, acción que, según la policía, “probablemente evitó una tragedia aún mayor”.
“Sus esfuerzos fueron heroicos y permitieron que el evento terminara rápidamente”, señaló Goncalves.
Las tres personas heridas de bala fueron trasladadas en estado crítico al Hospital de Rhode Island, el mismo centro que atendió recientemente a las víctimas del tiroteo en la Universidad de Brown, ocurrida hace apenas dos meses.
El tiroteo conmocionó a Pawtucket y a todo el estado, que registra una de las tasas de homicidios más bajas de Estados Unidos. El gobernador Dan McKee expresó sus condolencias en redes sociales y aseguró estar en contacto con las autoridades locales. “Estoy rezando por Pawtucket y todos los involucrados”, escribió en X.
“Este tipo de violencia, especialmente en un lugar destinado a familias y jóvenes, es devastador”, señaló por su parte el alcalde de Providence, Brett Smiley. El alcalde vecino de East Providence, Bob DaSilva, también expresó su solidaridad: “Nuestros pensamientos están con la comunidad de Pawtucket ante este horripilante incidente”.
Testigos dijeron haber escuchado “al menos una docena de disparos” dentro de la pista. “Me agaché y salí corriendo. Pensé que iba a morir”, relató uno de los jóvenes jugadores entrevistado por medios locales.
El caso eleva a 41 el número de tiroteos masivos registrados en Estados Unidos en los primeros 47 días de 2026, según el Gun Violence Archive. A pesar de que Rhode Island suele figurar entre los estados más seguros del país, la reciente ola de ataques —incluido el ocurrido en la Universidad de Brown— ha sacudido a la región de Nueva Inglaterra.
La policía continúa reconstruyendo la cronología de los hechos y busca esclarecer la relación exacta entre el atacante y las víctimas. “Es una tragedia para toda nuestra comunidad”, concluyó Goncalves.
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