El embajador del Reino Unido en Cuba entre 2001 y 2004 Paul Webster Hare descartó en una entrevista concedida a CiberCuba la posibilidad de una intervención militar estadounidense en la isla y analizó el estado de las negociaciones en curso entre Washington y La Habana. Lo hizo a través de una lectura diplomática basada en lo que ha trascendido de las conversaciones que sostienen la Administración Trump y el régimen cubano.
El diplomático destacó que la mejor parte de la oposición cubana emigró —también lo hicieron más de dos millones de personas desde la pandemia— y que una intervención solo provocaría una nueva crisis humanitaria. "No sirve a los Estados Unidos, no sirve a Cuba", afirmó. Además, confía en que el secretario de Estado de EE.UU. comparta esa valoración: "Marco Rubio tiene como objetivo reunir la familia cubana, unir el espíritu cubano", dijo.
Hare, quien actualmente es profesor en la Escuela Pardee de la Universidad de Boston, fue directo: "En Cuba no hay una oposición organizada y voluminosa, como existe con María Corina Machado y Edmundo González en Venezuela. Sin ese factor, una acción militar carece de base política", señaló.
Sobre las negociaciones entre la Administración Trump y el régimen cubano, Hare se refirió a que se han celebrado en México, país con lazos históricos con ambas partes.
Axios reveló el 18 de febrero que los contactos de Rubio eran con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", nieto de Raúl Castro y jefe de la Dirección General de Seguridad Personal del MININT. El periódico ABC de España, por su parte, reportó conversaciones con Alejandro Castro Espín en México. Ambos datos apuntan a que el poder real sigue en manos de la familia Castro, no en Díaz-Canel.
Hare consideró que el papel de Díaz-Canel en cualquier transición es marginal: "Miguel Díaz-Canel tiene un papel evidentemente con el partido comunista de mostrar una resistencia fuerte siempre". En esta línea, añadió que, según la Constitución cubana, debe abandonar el gobierno en dos años.
Sobre Raúl Castro recordó que siempre ha sido más pragmático: "Prefería tal vez un modelo con un sector privado próspero, pero manteniendo el partido único, como China. Fue Raúl quien firmó el acuerdo con Obama en 2014, que fue atacado por Fidel pocos días antes de su muerte", recordó.
El diplomático propuso un modelo de reconstrucción económica que necesitará un Plan Marshall: inversión en agricultura, turismo, comunicaciones y níquel. "Crear una Suiza en el Caribe, un Singapur en el Caribe, explotar sus recursos naturales, su turismo, su níquel, su proximidad al mercado más grande del mundo", planteó.
También mencionó a Rosa María Payá, de 37 años e hija de Oswaldo Payá, como posible representante de los cubanoamericanos en una futura administración, siguiendo el camino constitucional y pacífico de su padre.
Hare advirtió además que las declaraciones del presidente Trump sobre "tomar" Cuba perjudican las negociaciones. "Las declaraciones del presidente Trump, en mi opinión, no ayudan estas negociaciones", señaló.
Sobre la Ley Helms-Burton, apuntó que prohíbe expresamente la ayuda económica a la familia Castro, lo que limita el rol de figuras como Óscar Pérez Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel Castro y viceprimer ministro.
"Las condiciones son críticas, catastróficas. En términos no solamente de petróleo, energía, alimentación, también por la escasez de medicinas", resumió Hare.
El diplomático fue contundente al evaluar la interrupción del deshielo de Obama: "Han perdido 10 años, en mi opinión", dijo en referencia al tiempo transcurrido desde la visita histórica del ex presidente demócrata a La Habana en marzo de 2016.
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