De Venezuela a Cuba: la doctrina Trump de presión máxima y su apuesta por el colapso de los últimos regímenes comunistas del hemisferio



Donald Trump, Castro y Maduro. © Collage CiberCuba
Donald Trump, Castro y Maduro. Foto © Collage CiberCuba

Vídeos relacionados:

El presidente Donald Trump declaró este lunes que Cuba será el próximo objetivo de su estrategia de presión máxima, describiendo a la isla como "un desastre, un país fallido" que "fracasará dentro de muy poco y estaremos ahí para ayudar" a los grandes cubanoamericanos.

Las palabras de Trump no son retórica aislada. Se inscriben en una doctrina geopolítica que en menos de tres meses derrocó a Nicolás Madurocapturado en Caracas el 3 de enero durante la Operación Resolución Absoluta— y lanzó ataques masivos contra instalaciones militares iraníes junto a Israel desde el 28 de febrero en la llamada Operación Epic Fury. Cuba es el tercer vértice del eje que Washington identifica como amenaza hemisférica.

El instrumento legal central de esta presión es la Orden Ejecutiva 14380, firmada el 29 de enero, que declaró emergencia nacional por las amenazas del gobierno cubano y autorizó aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a la isla.

El efecto sobre Cuba ha sido devastador. México —que cubría el 44% de las importaciones cubanas con 17,200 barriles diarios— suspendió envíos el 9 de enero. Venezuela ya había cesado suministros tras la captura de Maduro. La Guardia Costera interceptó al menos siete tanqueros. El Departamento del Tesoro prohibió en marzo el petróleo ruso. El resultado es una crisis energética sin precedentes: apagones de hasta 25 horas diarias, déficits de entre 1,400 y 2,040 megavatios, y una proyección de contracción del PIB del 7,2% en 2026, con una caída acumulada del 23% desde 2019.

Sin embargo, la presión tiene límites tácticos. Este mismo lunes Trump confirmó que permitiría la llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin al puerto de Matanzas, calificándolo de "no problem". El gesto revela que la estrategia evita una confrontación directa con Moscú, cuyo compromiso de suministro a Cuba se mantiene pese a las sanciones.

Según Bloomberg, el plan no apunta a una invasión sino a convertir a Estados Unidos en el protector económico de la isla —una "adquisición amistosa", en palabras del propio Trump—, con tres fases diseñadas junto al secretario de Estado Marco Rubio: bloqueo energético, inversión occidental y transición electoral. El 16 de marzo, Trump había declarado a Politico: Tendré el honor de tomar Cuba y Creo que Cuba ve el fin.

Como contrapeso institucional, el pasado viernes los representantes demócratas Gregory W. Meeks y Pramila Jayapal introdujeron la Ley para Prevenir una Guerra Inconstitucional en Cuba, que prohíbe usar fondos federales para acciones militares contra Cuba hasta el 31 de diciembre de 2026 sin autorización del Congreso. La iniciativa cuenta con 14 cosponsoreadores. Jayapal acusó a Trump de "iniciar conflictos ilegales de cambio de régimen en Venezuela e Irán". Dado el control republicano en ambas cámaras, las posibilidades de aprobación son escasas.

La viabilidad del pronóstico de Trump enfrenta obstáculos históricos. Durante el Período Especial de los años noventa, Cuba perdió el 90% de sus importaciones de petróleo y su PIB cayó un 35%, pero el régimen sobrevivió sin cambio político, adaptándose con austeridad extrema y encontrando nuevos aliados. La diferencia hoy es que Venezuela ya no puede ser el salvavidas y Rusia enfrenta sus propias limitaciones por los ataques ucranianos a puertos petroleros y las sanciones occidentales.

El senador Ted Cruz pronosticó en marzo que hay mayor probabilidad en nuestras vidas de nuevos gobiernos en Cuba, Venezuela e Irán en los próximos seis meses. La historia, sin embargo, sugiere que los regímenes bajo presión extrema pueden sobrevivir décadas si mantienen cohesión interna y un aliado externo dispuesto a absorber costos.

Preguntas frecuentes sobre la estrategia de presión máxima de Trump hacia Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Cuál es el objetivo de la estrategia de presión máxima de Trump hacia Cuba?

El objetivo de la estrategia de presión máxima de Trump hacia Cuba es forzar un cambio político en la isla mediante un bloqueo energético, presión financiera internacional y contactos discretos tanto dentro del sistema como con sectores de la oposición. Esta estrategia busca una transición ordenada que evite un colapso caótico en Cuba.

¿Qué medidas ha tomado Trump para presionar al régimen cubano?

Trump ha firmado la Orden Ejecutiva 14380, que declara emergencia nacional y autoriza aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba. Esto ha llevado a la suspensión de envíos de petróleo desde México y Venezuela, agravando la crisis energética en la isla. Además, Estados Unidos ha interceptado tanqueros y prohibido el petróleo ruso, aunque recientemente permitió la llegada de un buque ruso en un gesto humanitario.

¿Cómo ha impactado la estrategia de Trump en la situación energética de Cuba?

La estrategia de Trump ha resultado en una crisis energética sin precedentes en Cuba, con apagones de hasta 25 horas diarias y un déficit eléctrico significativo. La isla ha perdido sus principales proveedores de petróleo, lo que ha paralizado el transporte y limitado los recursos en hospitales. La situación es crítica y afecta gravemente a la población cubana.

¿Qué papel juega Rusia en la crisis energética de Cuba?

Rusia ha intentado apoyar a Cuba mediante el envío de petróleo, a pesar de las sanciones internacionales. Recientemente, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin llegó a Cuba con 730,000 barriles de crudo, proporcionando un alivio temporal al déficit energético de la isla. Sin embargo, este suministro solo cubrirá unas semanas de demanda, y la situación sigue siendo crítica.

¿Existe alguna solución a largo plazo para la crisis energética cubana bajo la estrategia de Trump?

La estrategia de Trump busca presionar al régimen cubano para que realice cambios políticos, pero no ofrece una solución energética a largo plazo. El alivio temporal proporcionado por el petróleo ruso no resuelve la crisis subyacente. La administración Trump ha dejado abierta la posibilidad de conversaciones para una transición política, pero el futuro energético de Cuba sigue siendo incierto mientras persista la presión externa.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada