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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabeza una iniciativa estratégica para redefinir el control del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial y principal vía de salida del petróleo del Golfo Pérsico.
La propuesta, promovida por la administración del presidente Donald Trump, plantea la creación de un consorcio multinacional que asuma la gestión del tránsito marítimo por el estrecho.
El objetivo es garantizar la libre circulación de buques sin tarifas ni restricciones, limitando así la capacidad de Irán de utilizar esta ruta como herramienta de presión geopolítica.
Fuentes diplomáticas citadas por The Telegraph señalan que Rubio presentó el plan durante una reciente reunión de ministros de Exteriores del G7. Allí defendió un modelo basado en “cero tasas y libre circulación”, en contraste con el control indirecto que actualmente ejerce Teherán sobre este paso estratégico.
En paralelo, ha surgido una propuesta alternativa impulsada por Pakistán junto a países como Egipto, Turquía y Arabia Saudita. Aunque también contempla un consorcio multinacional, este modelo incluye el cobro de tarifas a los buques, similar al sistema aplicado en el canal de Suez.
De acuerdo con Reuters, esta variante ya fue compartida con la Casa Blanca y podría formar parte de las negociaciones en curso con Irán. El posible establecimiento de tarifas se perfila como una herramienta para persuadir a Teherán de ceder parte de su influencia sobre el estrecho.
El estrecho de Ormuz no pertenece formalmente a un solo país, ya que se sitúa entre aguas territoriales de Irán y Omán. Sin embargo, la República Islámica ha utilizado su posición geográfica para amenazar con bloqueos en momentos de alta tensión, afectando directamente los mercados energéticos globales.
La iniciativa liderada por Rubio busca precisamente neutralizar ese riesgo, en un contexto marcado por negociaciones complejas y advertencias de actores regionales que consideran que algunas propuestas de Washington podrían ser inaceptables para Irán.
El desenlace de este pulso diplomático será clave no solo para la estabilidad de Oriente Medio, sino también para la seguridad energética a nivel global.
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