“Después de dejar el cuchillo a un lado, inservible e inoperante, coger entonces el pan con las manos, estirarlo y retorcerlo con furia, halarlo con todas las fuerzas, con saña homicida, hasta por fin desnucarlo y partirlo, […] en ese minuto crucial y trascendente nos hemos quedado mirando con detenimiento el pan: […]: ¿Esto es un pan? ¿Un pan en sí y para sí? ¿O un pan en no y para no? ¿O acaso es solo su intención, su aspiración, su deseo, su ambición en la vida, su meta, es decir, llegar a ser un pan?”.
Así “riflexionaba”, en la década de 1970 en la prensa estatal cubana el genial cronista y humorista Héctor Zumbado. Su célebre texto sobre el pan, actualizado sucesivamente por generaciones de comediantes, basados en el sufrimiento “panístico” de generaciones de cubanos durante medio siglo, tiene una vigencia desconcertante.
Tales elucubraciones podrían venir a la mente tras observar el video subido a las redes por el popular artista El Funky (Eliecer Márquez Duany), en el que un joven muestra un par de “panes” (que solo admiten ese nombre si se pone entre comillas), de los que suministra el gobierno cubano en las bodegas estatales.
Entre el joven que viene con su libreta de abastecimientos en mano (que duplica el tamaño de los referidos ”panes”), el que lo graba y otro que participa, protagonizan un momento de típico choteo cubano, en esa estrategia de resiliencia de los nacidos en la Isla de burlarse de sus desgracias para seguir adelante sin deprimirse demasiado.
Pequeño, arrugado, achatado, deforme, de un color indefinible, tirando a lo verdoso; que ni remotamente se asemeja a la blancura con la que en cualquier parte del mundo se identifica el pan, el producto que muestra el joven y después golpea contra el piso, y más tarde el otro dobla como si fuese una pieza de cerámica, ese engendro, es decir, evidencia, más que cualquier discurso, lo que cree el gobierno cubano que puede servir para alimentar a su pueblo.
“Llamarle pan a eso”. “¡Qué asco!”. “…Tienen sabor a viejo o a cucaracha y apenas le echan grasa”. “Qué miseria”. “¿Hasta cuándo, cubanos!?”… Los comentarios de los foristas le pusieron de inmediato sal y levadura a la “masa” suculenta del reel.
Si antiguamente el gobierno cubano podía darse “con un pan en el pecho”, para decirlo en la jerga del humorista Pánfilo Epifanio (Luis Silva), de que al menos enviaba una pequeña ración de pan a precios subsidiados a las bodegas, ya ni eso se ha sostenido, en la crisis sin fondo que enfrenta el país.
A veces falla. A veces se pasa tres y cuatro días sin aparecer. A veces, admiten los propios panaderos, lo fabrican con yuca, boniato, calabaza… cuanto invento aparezca, menos la harina de trigo de rigor.
En las últimas semanas, con la carencia reforzada de combustible, se ha hecho en hornos de leña, con harina transportada a lomos de mula, ha apestado mucho, pero mucho más.
Y el otro, el que fabrican los negocios particulares y sí puede llamarse y comerse como pan, por su precio astronómico debido a la carestía con que deben obtener los materiales, resulta inaccesible para muchos de los nacidos en la Isla.
“El pan cubano compite para premios Guinness”, comenta El Funky, ganador de dos premios Grammy junto al equipo creador del emblemático tema "Patria y Vida", para presentar el video "paneril". “Es que nos comemos esto y nos transformamos. Oye, Trump. ¡Oye, Trump, mira esto!”, se le escucha decir a uno de los jóvenes que protagonizan el breve clip.
Qué arma terrible de exterminio masivo, ese “alimento” cubano.
¡Tiembla, Delta Force!
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria y económica en Cuba
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¿Cómo afecta la crisis económica en Cuba al suministro de pan?
La crisis económica en Cuba ha llevado a una situación crítica en el suministro de pan, un alimento básico. El gobierno enfrenta dificultades para garantizar la disponibilidad de pan debido a la falta de harina de trigo y combustible, lo que ha resultado en la fabricación de pan de baja calidad e irregularidad en su distribución. En algunos casos, se han utilizado ingredientes alternativos como yuca o boniato en lugar de la harina de trigo.
¿Por qué el pan cubano es objeto de burla y críticas?
El pan cubano ha sido objeto de burla y críticas debido a su mala calidad, que no se asemeja al pan tradicionalmente conocido en otras partes del mundo. Los panes suministrados por el gobierno son pequeños, arrugados y de un color verdoso, más parecido a una pieza de cerámica que a un producto alimenticio, lo que ha provocado indignación y burlas entre los cubanos que dependen de estos productos para su consumo diario.
¿Qué alternativas tienen los cubanos para obtener pan de calidad?
Para obtener pan de mejor calidad, los cubanos pueden recurrir a negocios particulares que ofrecen pan a precios elevados debido a la escasez de insumos. Sin embargo, estos productos son inaccesibles para muchos debido a sus altos costos, lo que limita las opciones de la población para adquirir pan de calidad decente.
¿Qué reacción ha tenido la población ante la calidad del pan y la crisis económica?
La reacción de la población ha sido de indignación y crítica hacia el régimen socialista cubano. Los ciudadanos han expresado su malestar mediante comentarios y burlas en redes sociales, evidenciando su descontento con la calidad del pan y la incapacidad del gobierno para asegurar alimentos básicos. Este sentimiento se enmarca dentro de un contexto más amplio de frustración por la deteriorada situación económica y social en la isla.
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