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El presidente Donald Trump anunció este domingo en su red social Truth Social que sus representantes se dirigen a Islamabad, Pakistán, para retomar negociaciones con Irán este lunes por la noche, en medio de una escalada de tensión que amenaza con hacer colapsar el frágil alto al fuego vigente.
El anuncio llega un día después de que Trump acusara a Irán de haber disparado en el Estrecho de Ormuz contra un barco francés y un carguero del Reino Unido, calificando el incidente como "una violación total de nuestro acuerdo de alto al fuego".
Trump advirtió con dureza las consecuencias de un fracaso diplomático: "Estamos ofreciendo un acuerdo muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos destruirá cada planta eléctrica y cada puente en Irán. ¡Se acabó lo de ser el chico simpático!".
El mandatario también señaló que el cierre del Estrecho de Ormuz anunciado por Teherán resulta irrelevante para Washington, dado que Estados Unidos ya impuso su propio bloqueo naval desde el 13 de abril.
"Irán anunció recientemente que cerraba el Estrecho, lo cual es extraño, porque nuestro bloqueo ya lo ha cerrado. Nos están ayudando sin saberlo, y son ellos quienes pierden con el paso cerrado: 500 millones de dólares al día. Estados Unidos no pierde nada", escribió Trump.
El presidente añadió que numerosos barcos se dirigen en este momento a puertos de Texas, Luisiana y Alaska para cargar combustible, y atribuyó esa situación al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que, según dijo, siempre quiere "hacerse el duro".
Trump cerró su mensaje con una amenaza histórica: "Si no aceptan el acuerdo, será un honor para mí hacer lo que hay que hacer, algo que otros presidentes deberían haber hecho con Irán en los últimos 47 años. ¡Es hora de que la máquina de matar iraní llegue a su fin!".
Esta segunda ronda de negociaciones se produce tras el fracaso de la primera, celebrada en Islamabad entre el 10 y el 12 de abril, en la que ambas partes no lograron acuerdo tras 21 horas de conversaciones directas.
En aquella ocasión, la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance junto a Steve Witkoff y Jared Kushner, exigió el desmantelamiento total del programa nuclear iraní y una moratoria de veinte años al enriquecimiento de uranio.
Irán, por su parte, ofreció solo una pausa de cinco años y reclamó 270,000 millones de dólares en compensaciones, posiciones que resultaron incompatibles.
Al concluir aquella ronda, Vance fue contundente: "La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es una mala noticia para Irán mucho más que para Estados Unidos".
El alto al fuego que puso fin a la Operación Furia Épica —campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada a finales de febrero que destruyó más de 5,000 objetivos militares iraníes, incluidas instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow— fue acordado el 7 y 8 de abril con una vigencia de dos semanas, por lo que vence aproximadamente el 22 de abril.
Con el plazo a punto de expirar y Teherán sin confirmar su participación en la nueva ronda, la negociación de este lunes en Islamabad se perfila como la última oportunidad para evitar una reanudación del conflicto.
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