El gobierno de Trump impuso un ultimátum secreto a Cuba durante una reunión celebrada el 10 de abril en La Habana: liberar a presos políticos de alto perfil en un plazo de dos semanas como señal de buena fe, o enfrentar las consecuencias de la administración estadounidense.
La exigencia fue presentada por una delegación de alto nivel del Departamento de Estado en lo que constituyó la primera vez que un avión del gobierno de Estados Unidos aterrizaba en Cuba desde 2016, según confirmó un funcionario del Departamento de Estado a USA TODAY.
Entre los nombres mencionados para una posible liberación figuran Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, artistas disidentes del Movimiento San Isidro condenados en 2022 tras las protestas del 11 de julio de 2021.
Otero Alcántara cumple una condena de cinco años en la prisión de Guanajay, en Artemisa, y realizó una huelga de hambre hasta el 6 de abril. La organización Cubalex sostiene que su pena debería estar extinguida desde marzo, pero el Tribunal Provincial de Artemisa rechazó un recurso de habeas corpus el 23 de marzo.
Maykel Osorbo, coautor del himno disidente "Patria y Vida" —ganador de dos Latin Grammy en 2021—, fue condenado a nueve años y permanece recluido en Pinar del Río. Ninguno de los dos fue incluido en la liberación de 2,010 presos que el régimen anunció el 3 de abril como gesto humanitario por Semana Santa, según confirmaron organizaciones de derechos humanos.
Durante la reunión del 10 de abril, los funcionarios estadounidenses advirtieron al gobierno cubano que la economía de la isla está en caída libre y que las élites gobernantes tienen una ventana estrecha para realizar reformas antes de que la situación empeore de forma irreversible. EE.UU. propuso además llevar el servicio de internet de alta velocidad Starlink a Cuba, condicionado a reformas económicas, compensación a ciudadanos y empresas estadounidenses por propiedades confiscadas, y el levantamiento de restricciones a las libertades políticas.
Un funcionario senior del Departamento de Estado sostuvo también una reunión separada con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder Raúl Castro. Tras ese encuentro, Rodríguez Castro recurrió a un empresario cubano, Roberto Carlos Chamizo González, para llevar personalmente una carta a la Casa Blanca eludiendo los canales oficiales. Chamizo González fue interceptado en Miami, según reportó primero el Wall Street Journal.
Un portavoz del Departamento de Estado declaró que "la administración Trump sigue comprometida con la liberación de todos los presos políticos, incluidos Alcántara y Osorbo". Este contexto se produce en medio de informes que señalan que el Pentágono estaba acelerando discretamente la planificación de una posible operación militar contra Cuba, y tras las declaraciones del propio Trump, quien al ser consultado respondió: "Depende de cuál sea tu definición de acción militar". El mandatario también ha prometido un nuevo amanecer para Cuba, un día esperado por 70 años.
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