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El régimen cubano confirmó este lunes que sostuvo recientemente un encuentro con una delegación de Estados Unidos en La Habana, en medio de crecientes tensiones y presiones diplomáticas por la situación de los presos políticos en la isla.
La confirmación fue realizada por Alejandro García del Toro, subdirector general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), en declaraciones al diario oficialista Granma, donde reconoció que la reunión tuvo lugar con representantes de alto nivel de ambos gobiernos.
Según el funcionario, en el encuentro participaron secretarios adjuntos del Departamento de Estado por la parte estadounidense, mientras que Cuba estuvo representada a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores.
García del Toro aseguró que el intercambio se desarrolló de manera “respetuosa y profesional” y negó que Washington haya impuesto condiciones o plazos, en aparente contradicción con reportes publicados por medios estadounidenses como USA Today, que revelaron la existencia de un ultimátum de dos semanas para la liberación de presos políticos de alto perfil.
De acuerdo con esas informaciones, la administración del presidente Donald Trump habría exigido la excarcelación de opositores como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo como señal de buena fe, bajo advertencia de posibles consecuencias si no se cumplían dichas demandas.
Sin embargo, el régimen cubano evitó hacer referencia directa a estos señalamientos y centró su versión en cuestiones económicas. García del Toro afirmó que uno de los temas prioritarios para La Habana fue la eliminación del llamado “cerco energético”, al que calificó como un “castigo injustificado” contra la población y un supuesto obstáculo al comercio internacional.
Las declaraciones oficiales confirman así el contacto directo entre ambos gobiernos, en un momento particularmente delicado marcado por el deterioro de la economía cubana, el aumento del descontento social y la presión internacional por la situación de los derechos humanos en la isla.
Mientras el régimen intenta proyectar una imagen de normalidad en el diálogo, los reportes desde Estados Unidos apuntan a un escenario mucho más tenso, donde la liberación de presos políticos se ha convertido en un punto central de negociación y en una prueba clave para el futuro de las relaciones bilaterales.
El reconocimiento de esta reunión secreta añade un nuevo elemento a la actual dinámica entre Washington y La Habana, justo cuando se acerca el plazo señalado por fuentes estadounidenses y crece la expectativa sobre la respuesta del régimen cubano.
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