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Una cubana identificada como Darlyn Bustamante denunció este sábado la pésima calidad de los chícharos que el gobierno entrega a la población a través de las bodegas, y aseguró que no sirven ni para consumo animal.
La publicación, en el grupo de Facebook «360 Matanzas Compra y Ventas Cuba», generó más de 1,700 reacciones luego de que la mujer contara que encontró a su abuela llorando con un pozuelo de chícharos en estado de putrefacción retirados de la bodega La Perla, en La Playa, Matanzas.
«No soy de publicar este tipo de cosas pero se me estruja el corazón», escribió Bustamante. «Al llegar hoy a visitar a mi abuela la encontré llorando con un pozuelo de chícharos que había acabado de sacar en la bodega La Perla en la playa, frente al beisbolito. Es inhumano que manden para la población tal pudrición, como es posible que los bodegueros acepten ese producto que ni para el consumo animal sirve».
Las fotografías que acompañan la publicación muestran los chícharos reducidos a polvo grisáceo, mezclados con insectos muertos, piedras y desperdicios, completamente infestados e inservibles para el consumo humano.
La denuncia desató una avalancha de testimonios de ciudadanos de distintas provincias que confirman que el problema no es aislado.
Desde Holguín, la usuaria Lilly Díaz Martín reportó que «el chícharo que vendieron en la canasta básica de la ciudad está parasitado» y que por eso no lo compró. Su compatriota Yosvanis Rafael Hernandez Brunet añadió que «así es en todos los lugares, aquí en Holguín también no se pueden consumir».
Mirian Acosta describió una situación idéntica en su bodega La Reforma, en la calzada de Tirri: «parecía gofio de tan picado que estaba». Señaló que «muchas familias esperan ese grano para poder alimentarse, lo mandan muy escasas veces y cuando lo mandan no se puede ni comer».
Yolanda Pérez confirmó que los chícharos en mal estado están llegando «a todas las bodegas», describiéndolos como «tiesos como balas». Fidel Angel Carrazana relató que sus 10 onzas de chícharos no tenían gorgojos visibles, pero que su familia pasó tres días con diarrea, lo que atribuyó a una posible fumigación del producto.
El problema no es nuevo ni exclusivo de Matanzas. En noviembre de 2025, cubanos de La Habana y Guanabacoa ya denunciaron masivamente chícharos «llenos de bichos y mal olor». En marzo de 2026, residentes de Artemisa reportaron que era el tercer mes consecutivo en que los chícharos llegaban picados y con gorgojos a la bodega La Legal.
El patrón se repite con otros productos del sistema de racionamiento: arroz mohoso en diciembre de 2025, picadillo podrido distribuido a grupos vulnerables en Santiago de Cuba en noviembre de 2025, y huevos en mal estado que intoxicaron a una familia en Artemisa en abril de 2025.
La indignación en los comentarios apunta directamente al régimen. «Eso a ellos no les duele ni les interesa, están entretenidos con la nueva versión del Programa de Gobierno Económico y Social 2026 y las firmitas, no tienen tiempo ni ojos para esto», escribió Emilio Lozano. Rebeca López Crespo fue más directa: «Porque eso es lo que el gobierno considera que la población se merece».
El contexto agrava aún más la situación. Desde abril de 2026, el régimen eliminó los subsidios generales a la canasta familiar, focalizándolos únicamente en personas vulnerables, mientras que en Santiago de Cuba ese mismo mes solo se distribuyó 1 libra de azúcar por persona y 500 gramos de pasta para niños de cero a 13 años.
«Es lo que estamos viviendo en Cuba, pobre de nuestros niños y personas vulnerables», resumió la usuaria Estrella Romero. «Nuestros niños y ancianos necesitan una mejor atención y mejores cuidados».
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