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El despliegue de medios militares estadounidenses en las proximidades de Cuba ha entrado en una nueva fase con la activación del ejercicio FLEX2026, una operación oficial en curso que coincide con el aumento sostenido de vuelos de drones, aeronaves de inteligencia y presencia naval detectado en las últimas semanas alrededor de la isla.
El Comando Sur de las Fuerzas Navales de Estados Unidos y la Cuarta Flota confirmaron el inicio de estas maniobras a través de sus canales oficiales, precisando que se desarrollan durante siete días —del 24 al 30 de abril— en Cayo Hueso (Key West).
Según la institución, el ejercicio reúne inteligencia artificial, sistemas no tripulados y fuerzas navales tradicionales en un entorno integrado con el objetivo de acelerar la incorporación de capacidades operativas reales en escenarios marítimos complejos.
“Esto no es solo experimentación”, señalaron en su comunicación, subrayando que las pruebas buscan trasladar rápidamente estas tecnologías al terreno operativo para enfrentar amenazas como el crimen organizado transnacional y mejorar la vigilancia de amplias zonas del Caribe.
Este anuncio encaja con una serie de movimientos militares que CiberCuba ha venido documentando desde mediados de enero. Entre ellos destacan los vuelos de drones de alta altitud MQ-4C Triton, diseñados para misiones de vigilancia de larga duración.
El pasado 16 de abril, uno de estos aparatos realizó una misión extensa alrededor de Cuba, incluyendo tramos cercanos a La Habana y la costa sur, con patrones de reconocimiento propios de operaciones de inteligencia.
Días después, otro Triton fue detectado al norte de la isla, en el Golfo de México, confirmando la continuidad de estas operaciones. A estas plataformas se suman aeronaves especializadas como el RC-135 Rivet Joint, enfocadas en inteligencia electrónica, y el P-8 Poseidon, utilizado para vigilancia marítima y guerra antisubmarina.
Más recientemente, también se ha reportado la presencia de un E-2D Advanced Hawkeye, un avión de alerta temprana capaz de coordinar operaciones aéreas y navales en tiempo real, así como helicópteros MH-60R Seahawk.
En conjunto, estos medios reflejan un entorno de vigilancia multidominio que abarca aire, mar y capacidades digitales avanzadas.
El ejercicio FLEX2026 incorpora además vehículos no tripulados de superficie (USV) operados incluso por contratistas civiles, lo que evidencia la creciente integración entre el sector militar y la industria tecnológica.
Según información oficial de la Marina estadounidense, estas maniobras permiten ensayar una “cadena completa de acción”, que incluye detección, seguimiento e interceptación de objetivos, en este caso embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
En el plano naval, la presencia del buque de combate litoral USS Wichita refuerza el componente marítimo del despliegue, en línea con movimientos previos de unidades estadounidenses en el Caribe desde finales de 2025.
Aunque Washington enmarca estas operaciones en la lucha contra redes criminales, el contexto en el que se desarrollan añade un componente político evidente. El despliegue ocurre tras semanas de presión de Estados Unidos sobre el régimen cubano y en medio de advertencias internas del propio régimen de La Habana sobre posibles escenarios de confrontación.
En este escenario, la combinación de ejercicios militares activos, tecnología avanzada y presencia sostenida en torno a la isla apunta a una estrategia de vigilancia reforzada y preparación operativa.
Más allá del discurso oficial, el mensaje es claro: el entorno geopolítico de Cuba está siendo monitoreado de forma constante y con capacidades cada vez más sofisticadas.
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