
Vídeos relacionados:
Un cubano identificado como Juan Antonio Gutiérrez Escalona fue detenido en el municipio de Perico, provincia de Matanzas, acusado de forzar el candado de un local, robar un ternero y sacrificarlo ilegalmente
Según informó el perfil oficialista de Facebook «Con Todos La Victoria», el detenido sustrajo el animal de la localidad de Máximo Gómez, en el propio municipio de Perico, y lo sacrificó, aunque no alcanzó a llevarse la carne antes de ser capturado.
«En días recientes fue detenido por las autoridades Juan Antonio Gutiérrez Escalona, quien osó picar el candado de un local y llevarse un ternero, propiedad de un vecino de la localidad de Máximo Gómez, Perico. Lo sacrificó detrás de la corraleta… pero al menos no alcanzó a llevarse las carnes», señala la publicación.
El perfil oficialista advierte que el detenido tiene antecedentes en delitos de esta naturaleza, daños y hurtos, y que «sostendrá otro combate con la Ley para definir su destino que de seguro lo verá entre rayas».
La nota concluye con el tono triunfalista habitual de este canal propagandístico del régimen: «El animal no llegó a la mesa, la justicia sí llegó al ladrón», seguido del lema «¡Frente al delito, las ilegalidades e indisciplinas sociales, TOLERANCIA CERO!».
El caso se suma a una cadena de incidentes similares en Matanzas.
En enero de este año, dos hombres fueron detenidos en Limonar con varias libras de carne de res, huesos y vísceras. En marzo, siete enmascarados a caballo asaltaron una cooperativa en San José de los Ramos, robaron nueve reses y las sacrificaron en un campo de cañas.
El robo y sacrificio ilegal de ganado es uno de los delitos de mayor crecimiento en Cuba, impulsado por la crisis económica y alimentaria que ha disparado los precios de la carne en el mercado informal.
El hato vacuno cubano se ha reducido de 3,8 millones de cabezas en 2019 a apenas 2,9 millones a inicios de 2025, una caída del 24%, según datos oficiales.
En respuesta, el régimen endureció las penas con el Código Penal vigente desde abril de 2022, que establece entre tres y ocho años de prisión por sacrificio ilegal de ganado mayor, con agravantes que pueden elevar la condena hasta 15 años o más.
A pesar del endurecimiento penal, los campesinos denuncian que el fenómeno está fuera de control. En octubre de 2025, cuatro matarifes fueron arrestados en Ciego de Ávila por robar sistemáticamente ganado a campesinos de la zona, donde operaban con total impunidad.
En 2024, 1,615 personas fueron sancionadas en Cuba por sacrificio ilegal de ganado y tráfico de carne, con el 78% recibiendo penas de hasta 15 años de prisión, lo que evidencia que las condenas ejemplarizantes no logran frenar el avance del delito.
Archivado en: