El periodista y analista político cubano Camilo Loret de Mola afirma que Raúl Castro sigue siendo el verdadero poder detrás del régimen en Cuba, pese a su silencio público y sus escasas apariciones, y que toda decisión estratégica de la cúpula pasa por sus manos.
En una entrevista con CiberCuba, Loret de Mola fue categórico: «De cualquier forma, que a nadie le quepa duda que todo pasa por las manos de Raúl Castro, toda decisión va a Raúl Castro», incluyendo qué papel debe jugar cada actor visible del régimen.
Para el también`én ex abogado del Duque Hernández, el mensaje del secretario de Estado Marco Rubio es inequívoco: el régimen «tiene que tomar rápidamente una medida si no quiere llegar al final del camino», porque no hay margen para una «dilatación elemental» como la que históricamente ha practicado La Habana.
El analista explicó que el sistema institucional cubano, aunque presentado como colectivo, «responde a las directrices de ese ancianito que marcha y que sacan de repente». Su escasa visibilidad no sería señal de pérdida de poder, sino una medida de protección deliberada.
«Yo no creo que no quiera hablar, yo creo que lo están cuidando, que lo tienen escondido, porque la experiencia brutal de lo que le pasó a Nicolás Maduro y la posibilidad de que se le puedan colar y llevárselo los tiene encubierto, porque no quieren que los vean», sostuvo Loret de Mola.
Según Loret de Mola, Castro distribuye los roles con el pragmatismo que siempre lo ha caracterizado. «Lo principal es lograr trascender, acomodar el lugar y sacrificando a quien haya que sacrificar». En ese esquema, el sacrificado actual sería Miguel Díaz-Canel, dijo.
«En este caso el sacrificado es Miguel Díaz-Canel, que mantiene ese discurso beligerante», señaló el analista, quien además advierte que ese discurso duro no está dirigido principalmente a Washington, sino al pueblo cubano. «Es como para decirle: seguimos siendo los mismos duros, los mismos malos».
El opositor José Daniel Ferrer había llegado a una conclusión similar: Díaz-Canel es una «pieza sacrificable» del sistema, y Raúl Castro «no se ha retirado».
Paralelamente, el secretario de Estado Marco Rubio ha escalado la presión sobre La Habana en una secuencia deliberada. Primero exigió la liberación de presos políticos, luego planteó el tema de las confiscaciones de propiedades desde 1959, y el pasado lunes acusó a Cuba de albergar bases de inteligencia china y rusa, convirtiendo el diferendo en un problema de seguridad nacional para Estados Unidos.
Loret de Mola interpreta esa estrategia como un cerco progresivo. «Le ha puesto problema social, problema histórico económico y problema de seguridad internacional», diseñado para impedir que el régimen dilate las negociaciones —táctica en la que, según el analista, los cubanos son expertos.
China rechazó las acusaciones de Rubio el miércoles, calificándolas de «pretextos inventados», mientras el régimen cubano mantiene su retórica de resistencia.
El control real de Castro se ejerce también a través de GAESA, el conglomerado militar-empresarial que manejaría, aproximadamente, 18,000 millones de dólares en sectores estratégicos sin transparencia civil.
Archivado en:
