El Buró de Asuntos para el Hemisferio Occidental del departamento de Estado de Estados Unidos criticó este viernes que el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado de la élite militar cubana, está acumulando miles de millones mientras el pueblo cubano carece de alimentos, medicinas y electricidad”.
A través de su cuenta en X, la instancia lanzó además una pregunta incómoda para el régimen: “Si el fondo secreto de guerra del ejército cubano no se destina a satisfacer las necesidades de la población, ¿para qué se utiliza y quién gobierna realmente Cuba?”
La reacción de Washington llega tras la reciente publicación de una investigación, publicada por la periodista Nora Gámez en El Nuevo Herald, la cual expone cómo GAESA actúa como una estructura económica paralela al Estado, con decenas de empresas organizadas bajo distintas formas legales -desde empresas estatales hasta asociaciones económicas internacionales y mipymes-, muchas de las cuales operan fuera del radar público y sin transparencia.
Según la pesquisa, GAESA concentra más de 18,000 millones de dólares en activos líquidos, no paga impuestos en divisas y, aun así, recibe recursos del presupuesto estatal.
La filtración incluyó 22 documentos financieros internos de GAESA, correspondientes a los años 2023 y 2024, que exponen cómo al menos 25 de sus empresas —incluyendo CIMEX, Gaviota, TRD Caribe y Almacenes Universales— operan sectores estratégicos como el turismo, las remesas, la logística y el comercio, sin ningún tipo de control civil ni rendición de cuentas.
Según los datos analizados, en marzo de 2024 GAESA tenía 14,467 millones de dólares depositados en bancos, equivalentes al 76% de su liquidez total. Una cifra superior a las reservas internacionales de países como Panamá o Uruguay, y muy por encima de lo que el régimen cubano ha destinado a cubrir las necesidades básicas de su población.
Mientras tanto, la isla atraviesa el colapso económico más severo desde la caída del campo socialista: apagones diarios, hospitales sin insumos, farmacias vacías y ciudadanos hurgando en la basura para alimentarse. Sin embargo, el dinero existe, simplemente no se destina a resolver la crisis.
El economista cubano Pavel Vidal, quien revisó los documentos a pedido del Herald, advirtió que GAESA actúa como un banco central paralelo, protegiéndose de la inflación y la devaluación con una política ultraconservadora: guardar dólares y operar en pesos. Esto le permite mantenerse a flote mientras el resto de las empresas estatales se hunde.
Según cifras oficiales, bastarían 43 millones de dólares anuales para cubrir el suministro de 63 medicamentos esenciales y unos 250 millones para estabilizar la red eléctrica nacional.
GAESA podría cubrir ambas necesidades sin tocar su capital, pero opta por mantener sus ganancias en cuentas internas o en entidades propias como RAFIN SA, lejos del escrutinio público.
Bajo el mando de Raúl Castro, quien a sus 94 años mantiene el poder real en la sombra, GAESA se ha consolidado como un Estado dentro del Estado. Los documentos filtrados no solo revelan cifras, sino también una estructura de poder militar que opera en silencio, mientras el régimen sigue culpando al embargo estadounidense de un desastre económico que, según las cifras, pudo haberse evitado.
En julio, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado arremetió contra el régimen por priorizar el gasto en la industria turística por encima de sectores esenciales como la salud y la educación.
El informe denunció que en 2024 el gobierno de La Habana destinó más del 37 % de toda su inversión al sector turístico y hotelero, una cifra que supera en más de once veces la inversión combinada en salud y educación, todo ello en medio de una aguda escasez de medicinas, alimentos, electricidad y combustibles.
Poco antes, en un texto publicado por ShareAmerica, plataforma oficial del Departamento de Estado, el gobierno estadounidense acusó a Cuba y Venezuela de sostener modelos autoritarios diseñados para beneficiar a las élites en el poder, en detrimento del bienestar de sus pueblos.
Al respecto, Washington emitió el 22 de julio una advertencia pública a los inversores internacionales sobre los riesgos de hacer negocios en Cuba, calificando al sistema económico de la isla como un “entorno amañado para beneficiar al régimen y sus allegados”.
La publicación oficial subrayó que el verdadero obstáculo al desarrollo económico de la isla no son las sanciones externas, sino la corrupción interna, la falta de transparencia y la manipulación del mercado por parte del Estado cubano.
Archivado en:
