¿Qué dijo Donald Trump sobre enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln a 100 yardas de las costas de Cuba?



Montaje no real del Malecón de La Habana con el portaviones al fondo, Trump. (Ilustración no real) Foto © CiberCuba

Donald Trump afirmó este viernes, durante una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida, que Estados Unidos «tomaría el control» de Cuba «casi inmediatamente» tras concluir sus operaciones militares en Irán, y describió un escenario en el que el portaaviones USS Abraham Lincoln se acercaría a las costas cubanas hasta que el régimen se rindiera.

La cita exacta del presidente, captada en video y difundida ampliamente, fue: «En el camino de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, vendrá, se detendrá a unas 100 yardas de la costa, y dirán: Muchas gracias, nos rendimos».

Qué dijo exactamente Trump

Trump hizo las declaraciones al referirse a un arquitecto de origen cubano presente en el evento, señalando que provenía de «un lugar llamado Cuba, que estaremos tomando casi inmediatamente». Añadió: «Me gusta terminar un trabajo primero», en alusión a priorizar el conflicto con Irán antes de actuar sobre Cuba.

La Casa Blanca no aclaró de inmediato si las observaciones eran una hipérbole política, una advertencia directa al régimen cubano o una referencia a posibles acciones futuras.

Contexto de la declaración

Las palabras de Trump no surgieron en el vacío. El mismo día del discurso, Trump firmó una nueva orden ejecutiva que amplía drásticamente las sanciones contra Cuba, bloqueando bienes vinculados al régimen e imponiendo sanciones secundarias a bancos extranjeros que operen con entidades cubanas.

Esta medida se suma a una campaña de máxima presión que acumula más de 240 sanciones desde enero de 2025, incluyendo la reincorporación de Cuba a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo el 20 de enero de 2026 y la Orden Ejecutiva 14380, que declaró a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense.

Analistas señalan que la estrategia sigue el patrón aplicado previamente contra Venezuela: presión económica progresiva, bloqueo energético y presencia naval en el Caribe.

¿Es viable un despliegue así?

Desde el punto de vista técnico-militar, el escenario descrito por Trump presenta serias limitaciones. El USS Abraham Lincoln (CVN-72) se encuentra actualmente desplegado en Oriente Medio, donde tres portaaviones operaron simultáneamente en abril por primera vez desde 2003 en la denominada Operación Epic Fury.

Cuba reclama aguas territoriales de 12 millas náuticas desde su línea de base conforme al derecho internacional del mar. Posicionar un portaaviones a 100 yardas —unos 91 metros— de la costa implicaría navegar profundamente dentro de esas aguas territoriales, lo que constituiría una acción de presión militar extrema y de enorme impacto diplomático.

Reacciones y análisis

El secretario de Estado Marco Rubio ha advertido que Trump no permitirá operaciones de ejércitos o inteligencia extranjeros en Cuba, a 90 millas de territorio estadounidense, en referencia a la presencia de Rusia, China e Irán en la isla.

El exasesor de Seguridad Nacional John Bolton advirtió en abril que Trump podría repetir con Cuba un error similar al cometido en Venezuela, mientras CARICOM ha criticado las sanciones alertando sobre sus impactos en «dificultades económicas severas, escasez energética y tensión humanitaria» en la región.

El régimen de Miguel Díaz-Canel no emitió respuesta inmediata a las declaraciones. Rusia y China, por su parte, han continuado respaldando política y económicamente a La Habana pese a las presiones de Washington.

Más allá del tono desafiante de Trump, sus palabras llegan en un momento de creciente presión contra una dictadura señalada durante décadas por la represión política, la falta de libertades y el control absoluto de la economía. La crisis que sufren millones de cubanos tiene su origen principal en el modelo impuesto por el régimen, su ineficiencia estructural, la corrupción de sus élites y la falta de derechos básicos dentro de la isla.

La amenaza de acercar un portaaviones a las costas cubanas parece, por ahora, una forma de elevar el mensaje político y mostrar fuerza frente a La Habana. Pero también confirma que Cuba vuelve a estar en el centro de la agenda de seguridad de Washington, en medio de una estrategia de presión cada vez más directa contra el régimen.

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