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El presidente Donald Trump declaró este jueves en una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida, que podría enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln a las costas cubanas una vez que concluyan las operaciones militares en Irán.
En tono distendido, el mandatario estadounidense describió un escenario en el que el buque se detendría a apenas 100 yardas (unos 91 metros) de la orilla para forzar la rendición del régimen.
«En el camino de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, vendrá, se detendrá a unas 100 yardas de la costa, y dirán: Muchas gracias, nos rendimos», afirmó Trump entre las risas de los asistentes.
Pero ¿qué es exactamente el buque que Trump mencionó por su nombre?
El USS Abraham Lincoln (CVN-72) es el quinto portaaviones de la clase Nimitz de la Armada de Estados Unidos, comisionado el 11 de noviembre de 1989 tras ser construido por Newport News Shipbuilding a un costo de 2,240 millones de dólares (equivalente a 6,820 millones en 2024).
Con una eslora de 332,8 metros y un desplazamiento de 104,300 toneladas largas a plena carga, es uno de los buques de guerra más grandes jamás construidos.
Su propulsión es nuclear: dos reactores Westinghouse A4W alimentan cuatro turbinas de vapor que generan 260,000 caballos de fuerza en el eje, permitiéndole superar los 30 nudos (56 km/h) con una autonomía prácticamente ilimitada de 20 a 25 años sin necesidad de recargar combustible.
A bordo operan cerca de 5,680 personas: 3,200 marineros para el buque y 2,480 integrantes del ala aérea embarcada.
El Abraham Lincoln puede transportar hasta 90 aeronaves de ala fija y helicópteros, entre ellos cazas F/A-18E/F Super Hornet, F-35C Lightning II de quinta generación, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2D Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk.
Su armamento defensivo incluye misiles Sea Sparrow, misiles RIM-116 y dos sistemas de artillería de defensa de punto Phalanx CIWS.
El buque tiene un historial de combate que abarca tres décadas. Participó en la Operación Tormenta del Desierto en 1991, en la Operación Libertad Duradera en Afganistán atacando posiciones de Al-Qaeda y los talibanes, y durante la Guerra de Irak realizó más de 16,500 misiones de combate.
El 1 de mayo de 2003, exactamente 23 años antes de las declaraciones de Trump sobre Cuba, el presidente George W. Bush pronunció a bordo del Abraham Lincoln su célebre discurso «Mission Accomplished», declarando el fin de las principales operaciones de combate en Irak.
Actualmente, el portaaviones está desplegado en el Mar Arábigo Norte como parte de la Operación Epic Fury, la campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada el 28 de febrero de 2026 para desmantelar la infraestructura militar iraní.
En abril, tres portaaviones estadounidenses operaron simultáneamente en Oriente Medio por primera vez desde 2003: el Abraham Lincoln, el Gerald R. Ford y el George H.W. Bush.
Trump condicionó el movimiento hacia Cuba a concluir primero en Irán: «Me gusta terminar un trabajo primero», dijo.
El régimen cubano respondió con desafío. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla declaró que Cuba «no se deja amedrentar», mientras que Miguel Díaz-Canel afirmó que «ningún agresor» doblegará a la isla.
La amenaza de Trump llega en un momento de presión máxima sobre La Habana: la administración ha impuesto más de 240 sanciones nuevas desde enero de 2026, interceptado al menos siete tanqueros petroleros y reducido las importaciones energéticas cubanas entre el 80% y 90%.
El secretario de Estado Marco Rubio resumió la postura de Washington el pasado 27 de abril: «El régimen cubano solo tiene dos destinos: ninguno bueno».
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