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La historiadora y activista Alina Bárbara López Hernández publicó este sábado un análisis contundente en su perfil de Facebook en el que cuestiona la veracidad de las cifras oficiales de la campaña «Mi Firma por la Patria», con la cual el régimen cubano afirma haber recogido más de seis millones de adhesiones en apenas dos semanas.
El gobierno anunció la cifra oficial —6.230.973 firmas— durante el acto del Primero de Mayo frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, donde los libros fueron entregados simbólicamente a Raúl Castro y a Miguel Díaz-Canel. El ministro de Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla llegó a afirmar que el 81% de la población cubana había firmado, una cifra que implica una participación prácticamente universal de todos los adultos de la Isla.
López no cuestiona que hubo firmantes voluntarios, pero sí advierte que «está claro que hubo presiones». Y va más allá: su análisis se centra en demostrar que la cifra declarada es matemáticamente imposible.
«En lo que sí voy a enfatizar es en lo imposible de la enorme cifra declarada ayer: 6 millones 230 973», escribe la activista. El argumento es contundente: en 2002, cuando el régimen realizó una campaña similar para declarar el socialismo «irreversible» en la Constitución, reportó 8.188.198 firmas. La diferencia entre ambas cifras es de apenas 1.957.225. «Y eso salta las alarmas», sentencia López.
El problema es que la Cuba de 2026 no es la de 2002. La población ha caído de más de 11 millones a aproximadamente 9,7 millones según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, y estimaciones independientes la sitúan entre 8,6 y 8,8 millones. Desde 2021, más de un millón y medio de cubanos han emigrado, y en 2024 se registraron 128.098 fallecimientos frente a solo 71.358 nacimientos.
«De 2002 a la fecha, ha decrecido de manera alarmante la población cubana, no solo por el éxodo masivo de los últimos años, que sobrepasó el millón y medio de emigrantes, sino por el aumento de la mortalidad y la caída sostenida de la natalidad. Hace más de un lustro, en nuestro país mueren más personas que las nacidas», escribe la ensayista.
A la crisis demográfica se suma el colapso político. «El consenso de que disfrutaba el gobierno cubano en 2002 era muy superior al actual. Durante los últimos seis años el disenso ha aumentado en Cuba, baste recordar todas las protestas sociales acaecidas desde 2020», señala la activista, en referencia a movilizaciones como las del 11 de julio de 2021 y las protestas de 2024. En ese contexto, la campaña fue organizada centralmente por el Partido Comunista y presentada como iniciativa espontánea de la sociedad civil, con presiones documentadas en centros de trabajo, escuelas y a través de los Comités de Defensa de la Revolución.
López también documenta irregularidades concretas. Recibió testimonios de personas a quienes se les pidió firmar dos veces: «Una de ellas me contó que firmó en su casa, a solicitud de la delegada de la circunscripción, y luego en su centro de trabajo, a pesar de que dijo que ya lo había hecho». Otras tres personas le confesaron que anotaron números de carnet de identidad falsos para invalidar su firma.
Esa denuncia encuentra respaldo visual en una fotografía publicada por la página oficial «Presidencia Cuba», en la que Raúl Castro abre el primer libro de firmas. En la imagen se observan al menos seis números de carnet con menos de los 11 dígitos requeridos. Entre ellos figura el del vicepresidente Salvador Valdés Mesa, cuyo número aparece con solo ocho cifras.
«Lo increíble es que uno de los números incompletos es el del vicepresidente Salvador Valdés Mesa, lo que indica la poca seriedad que se tomó en ese acto. Si ni los propios dirigentes se esforzaron, imaginemos el resto de la gente», concluye López.
La activista anticipa que la campaña tendrá consecuencias políticas similares a las de 2002, cuando la recogida de firmas condujo a la declaración de irreversibilidad del socialismo en la Constitución: «Esto tendrá segunda parte, como la tuvo en el año 2002. No sé qué se les ocurrirá ahora. Aunque lo intuyo». Prometió publicar un artículo en los próximos días con su análisis sobre lo que podría venir.
Preguntas frecuentes sobre la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba?
La campaña "Mi Firma por la Patria" es un esfuerzo del régimen cubano para recolectar firmas como muestra de apoyo a la soberanía nacional y rechazo al embargo estadounidense. Fue presentada como una iniciativa espontánea de la sociedad civil, pero está centralmente organizada por el Partido Comunista de Cuba. La campaña ha sido criticada por presiones documentadas para lograr adhesiones, como amenazas laborales y administrativas.
¿Cuántas firmas asegura haber recolectado el régimen cubano?
El gobierno cubano afirma haber recolectado 6.230.973 firmas en la campaña "Mi Firma por la Patria". Sin embargo, esta cifra ha sido cuestionada por activistas y críticos que señalan la imposibilidad matemática de tal cantidad de adhesiones, considerando la población actual de la isla y los numerosos testimonios de coerción para firmar.
¿Existen presiones para firmar en la campaña "Mi Firma por la Patria"?
Sí, se han documentado múltiples presiones para obligar a los ciudadanos a firmar en la campaña. Estas incluyen amenazas de despido, cancelación de becas o plazas universitarias, y otras represalias administrativas. Testimonios indican que muchas personas firman bajo coacción, temiendo consecuencias personales o económicas.
¿Cuál es la postura de Alina Bárbara López sobre esta campaña de firmas?
Alina Bárbara López cuestiona la veracidad de las cifras de la campaña y denuncia presiones para obtener firmas. En su análisis, describe la cifra de más de seis millones de firmas como matemáticamente imposible, considerando el decrecimiento poblacional y el contexto político en Cuba. Además, subraya la falta de libertad política y las presiones sobre los ciudadanos.
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