El analista Rubén Cortés lanzó una teoría que ha generado debate: Irán podría haber introducido armamento en Cuba a través de Venezuela, y esa incertidumbre explicaría por qué Estados Unidos no ha ejecutado una intervención militar en la isla.
La hipótesis la planteó durante una entrevista en el programa de CiberCuba conducido por Tania Costa, en el contexto de las nuevas sanciones de Trump y sus declaraciones sobre una posible acción militar contra el régimen cubano.
«¿Qué hizo Irán en Cuba? No sabemos qué metió Irán en Cuba a través de Venezuela. No sabemos. No sabemos qué hay realmente en Cuba», afirmó Cortés, reconociendo explícitamente el carácter especulativo de su planteamiento.
El analista fue directo al señalar las implicaciones de esa incertidumbre: «A lo mejor no han invadido Cuba por eso. Porque a lo mejor el cuento no es tan fácil. A lo mejor hay armas. O sea, no sabemos».
Para respaldar su argumento, Cortés recordó el precedente del barco norcoreano Chong Chon Gang, interceptado en Panamá en julio de 2013 con armas cubanas ocultas bajo 220,000 sacos de azúcar: dos aviones MiG-21, baterías antiaéreas y cohetes desmontados.
Cuba reconoció la propiedad de esa carga pero la calificó de armamento «obsoleto» que viajaba a Corea del Norte para ser reparado.
El analista también invocó la Crisis de los Misiles de 1962 como precedente histórico máximo: «Se pensaba lo mismo en el año 62 durante la crisis de octubre y había misiles en San Cristóbal en la esquina de mi casa, el final del río».
Cortés, quien dice haber vivido cerca de San Cristóbal, en Pinar del Río, usó ese recuerdo para argumentar que «la real política va por un lado y la política de la calle va por otro».
En ese sentido, criticó la ligereza con que en redes sociales se opina sobre las capacidades militares cubanas: «Todos tenemos una opinión y todo lo que nos viene a la cabeza lo ponemos enseguida en el teléfono mientras estamos en el baño, mientras estamos esperando la guagua, y ponemos lo que se nos ocurre».
El analista también cuestionó las imágenes de preparación militar con carretas de bueyes tirando cañones: «Eso es parte de un show, ¿eh? Es parte de un show para mostrar un pueblo aguerrido», advirtiendo que esa imagen pública no refleja necesariamente la capacidad real de las fuerzas armadas en el terreno.
El telón de fondo de estas declaraciones es la escalada de tensión entre Washington y La Habana. Trump firmó el 1 de mayo una nueva orden ejecutiva ampliando sanciones contra Cuba, y en una cena privada en West Palm Beach amenazó con enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln a cien yardas de las costas cubanas, al regreso de Irán. Días después, Díaz-Canel advirtió sobre una «inminente agresión militar» de Estados Unidos e invocó la doctrina de la «Guerra de Todo el Pueblo».
Para describir la presión acumulada de Washington, Cortés recurrió a una imagen: «Estados Unidos sigue presionando, poco a poco, es como un enjambre de mosquitos que está mortificando a un burro. No mata al burro pero le mortifican la vida».
El canciller Bruno Rodríguez también respondió a las amenazas de Trump rechazando cualquier posibilidad de rendición, mientras que el opositor José Daniel Ferrer afirmó que el régimen terminará soltando el poder ante la presión.
La alianza Irán-Venezuela-Cuba es un antecedente que refuerza la preocupación de Cortés: Irán ha transferido a Venezuela tecnología de drones, misiles antibuque y capacidades militares que históricamente han servido de canal hacia Cuba. Analistas señalan que reconstruir el arsenal de EE.UU. tras operaciones en Irán podría tomar meses o años, lo que añade complejidad a cualquier escenario de acción militar en el Caribe.
Cortés cerró su análisis con una frase que resume su visión del momento: «Cuba está tratando de resistir en un entorno nuevo. Nadie lo está ayudando».
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