Razones de Cuba, el medio de propaganda digital directamente vinculado a la Seguridad del Estado cubano, salió este martes a desmentir el relato del youtuber conservador estadounidense Nick Shirley, quien denunció haber sido seguido y acosado por agentes de inteligencia durante su visita a Cuba el pasado 30 de abril.
Shirley publicó un video en redes sociales en el que describió cómo agentes cubanos lo siguieron desde el aeropuerto, confiscaron sus equipos de grabación y lo acorralaron en el lobby de su hotel la noche del 30 de abril.
«Ahora mismo tenemos inteligencia cubana en el lobby del hotel, trabajando para básicamente atraparnos y potencialmente encarcelarnos o impedirnos salir de Cuba», afirmó desde el octavo piso de su hotel en La Habana. El youtuber salió de la isla el 1 de mayo.
La respuesta oficial llegó a través de un artículo de Razones de Cuba, que calificó el relato de Shirley de «puro guion anticomunista» y aseguró que el youtuber ingresó con visa de turista —no de periodista—, realizó grabaciones y entrevistas sin autorización, fue convocado a una entrevista migratoria rutinaria y decidió voluntariamente adelantar su vuelo de salida.
«Mientras él inventaba conspiraciones en un hotel con electricidad 24/7, más de 600 mil cubanos marchaban el Primero de Mayo por la paz y entregaban más de 6 millones de firmas contra el bloqueo», sostuvo la plataforma de la Contrainteligencia cubana, utilizando sus viejas tácticas de desacreditación, difamación y manipulación.
Lo que Razones de Cuba nunca menciona en su discurso de represor de "cuello blanco" es que las redes sociales de la plataforma que conduce Humberto Dionil López Suárez fueron bloqueadas por Meta en mayo de 2025 por violaciones a normas comunitarias, ni que en 2022 se desmanteló una red de casi mil cuentas falsas cubanas vinculadas a su ecosistema propagandístico.
El patrón de Razones de Cuba es conocido. El medio ha sido utilizado para atacar a periodistas independientes, publicar «fichas» de directivos de medios críticos acusándolos de «mercenarios» y criminalizar figuras opositoras.
En abril de 2026, la Seguridad del Estado actuó contra el llamado «Spiderman de Cuba» en un caso que siguió el mismo esquema de desacreditación pública coordinada con medios oficiales.
El caso de Shirley tampoco es aislado en cuanto al trato a periodistas y creadores de contenido extranjeros en la isla. Cuba ocupa el puesto 160 de 180 países en el Índice de Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras, el segundo peor de América Latina solo tras Nicaragua.
En enero de 2026, se registraron 69 detenciones arbitrarias de periodistas, un aumento del 430% respecto al mismo mes del año anterior.
Shirley afirmó haber viajado a Cuba para documentar la crisis humanitaria de la isla. El contexto que quería retratar es real: más de dos millones de cubanos se encuentran en situación de emergencia y hay más de 96,000 cirugías pendientes, según datos de abril de 2026, mientras los hospitales trabajan en medio de apagones crónicos.
El video de Shirley fue recogido por TMZ Live el 1 de mayo y compartido por el comisionado del condado Miami-Dade Roberto J. González, quien lo calificó de «periodismo real».
Cuba, en cambio, mantiene actualmente 775 presos políticos, 338 de ellos condenados por las protestas del 11J de 2021, como telón de fondo de cualquier debate sobre libertad de prensa en la isla.
Nicholas Shirley, nacido el 4 de abril de 2002 en Estados Unidos, es un creador de contenido y youtuber asociado a posturas de derecha. Creció en Utah y se graduó en 2020 de la escuela secundaria Farmington High School.
Inició su carrera en YouTube a los 16 años con videos de bromas y vlogs, muchos protagonizados por amigos, además de algunas acciones llamativas como irrumpir en eventos públicos.
En 2021 pausó su actividad para cumplir una misión religiosa en Chile y, tras regresar en 2023, reorientó su contenido hacia temas políticos, definiéndose como periodista independiente, aunque esta autodenominación ha sido cuestionada por medios tradicionales.
Su popularidad aumentó gracias a entrevistas callejeras y videos de contenido político, algunos de ellos polémicos. Ha mostrado apoyo a Donald Trump y ha participado en acciones y campañas mediáticas afines, además de colaborar indirectamente con políticos republicanos.
Su trabajo ha sido criticado por sensacionalismo y por amplificar discursos antiinmigrantes o islamófobos, mientras él defiende sus publicaciones como denuncias legítimas de irregularidades.
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