La abogada de inmigración Liudmila Marcelo logró este martes una victoria histórica en la Corte de Inmigración de Orlando, Florida: un juez otorgó la residencia permanente a un cliente cubano portador del formulario I-220A, interpretando que ese documento constituye un parole válido bajo la Ley de Ajuste Cubano, según explicó la propia abogada en su programa semanal en CiberCuba.
«Muy contenta, estamos muy contentos, tanto nosotros como el cliente, porque de verdad que fue una buena batalla con el resultado de verdad que queríamos, que era que el juez nos dejara defender la residencia y no solo eso, sino que la otorgara», declaró Marcelo.
El proceso arrancó alrededor del 10 de marzo, cuando Marcelo presentó ante el juez —durante una Corte máster— la solicitud de residencia además del caso de asilo del cliente. El representante del Gobierno se opuso de inmediato con una moción para bloquear la presentación, argumentando que el I-220A no equivale a parole y que un juez de Inmigración no tiene autoridad para resolver en ese sentido.
El argumento central del escrito legal de Marcelo se apoyó en una admisión del propio gobierno, que en la demanda de Mark Prada, del onceno circuito, admitió que fue un error liberar a estas personas con I-220A, pues al ser detenidas bajo la sección 1225 de la ley, la única forma legal de liberarlas era mediante parole 212(d)(5).
El gobierno sostuvo que sería «injusto» que los migrantes se beneficiaran dos veces del error, pero Marcelo rebatió ese razonamiento: «Realmente no podemos basarnos en cuestiones de justicia. Justicia tiene que basarse en la ley y lo que es injusto para el Gobierno, es justo para el inmigrante», señaló.
El juez dio por bueno ese análisis y aclaró expresamente que no estaba otorgando un parole —pues esa no es autoridad de los jueces de Inmigración— sino interpretando que el cliente ya había sido liberado con parole desde el inicio y cumplía todos los requisitos para la residencia. Esta distinción es clave. Significa que el juez no creó un nuevo estatus, sino que reconoció el que ya existía.
Sin embargo, Marcelo advierte que esta victoria no es aplicable automáticamente a todos los cubanos con I-220A. «En cuestiones de inmigración cada caso es específico», señaló, y precisó que en Orlando solo dos jueces están actualmente «abrazando este concepto». Presentar el caso ante el juez equivocado implica perder los $2,980 del trámite sin posibilidad de éxito.
El Gobierno tiene 30 días para apelar la decisión. Si no lo hace, al cliente le llegará su residencia permanente. Si apela, la residencia queda en suspenso, aunque el cliente no podrá ser deportado mientras dure ese proceso. Marcelo está «casi convencida» de que el Gobierno apelará, pero ve en eso una oportunidad.
«Que el Gobierno apele implica que siguen llegando este tipo de casos al BIA y que el BIA acabe de decidir por fin que la I-220A es parole, porque yo considero que esa va a ser la decisión, porque no tienen otra vía de escape ahora».
Este fallo se suma a la presión acumulada sobre el Tribunal de Apelaciones de Inmigración (BIA), que ha emitido jurisprudencia contradictoria sobre el I-220A. El Onceno Circuito anuló en febrero decisiones del BIA que negaban elegibilidad al ajuste bajo la Ley de Ajuste Cubano para portadores de ese formulario, ordenando nueva revisión sin resolver definitivamente el asunto. Un precedente similar ocurrió en agosto de 2025 en Nueva Orleans, donde otro juez otorgó residencia a un cubano con I-220A bajo el mismo razonamiento.
En paralelo, Marcelo reportó señales de una flexibilización gradual de la pausa migratoria. Hay que recordar que Liudmila Marcelo vaticinó el fin de la pausa para mayo-junio. Desde el 1ro de mayo comenzaron a llegarle citas de entrevistas para residencias, cinco casos en total, incluyendo uno con I-220A presentado originalmente por un notario.
«Ellos no han querido, parece, decir que terminó (la pausa) para que no salten las alarmas, pero lo están haciendo poquito a poco», dijo sobre el levantamiento no oficial de la pausa, que un juez federal declaró ilegal el 28 de abril.
Finalmente, Liudmila Marcelo advirtió que estas primeras entrevistas serán «muy fuertes» y que los solicitantes deben prepararse a fondo, en lo que parece ser un período de prueba antes de que la pausa se levante de forma oficial.
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