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La escasez extrema de combustible en Cuba ha llegado a un punto en que ni la Iglesia puede distribuir con normalidad la ayuda humanitaria que envía a la isla, según alertó este domingo el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, en una entrevista con USA TODAY.
Wenski, quien lleva tres décadas coordinando envíos de ayuda desde el sur de Florida, advirtió que lo que su diócesis puede hacer llegar a Cuba es algo insignificante, porque la falta de combustible hace casi imposible repartir los suministros una vez que arriban a la isla.
El arzobispo relató que en la semana previa su comunidad logró enviar un contenedor de pollo a Cáritas Cuba, pero que al llegar al destino la organización tuvo que repartirlo casi sin medios de transporte. "Cáritas estaba usando lo que yo describiría casi como carretillas para distribuirlo. Me enviaron las fotos", dijo Wenski.
La situación, según el propio arzobispo, refleja algo más grave: los cubanos le están comunicando que la isla está llegando a su "hora cero", es decir, al colapso humanitario.
La crisis energética que paraliza la distribución de ayuda tiene raíces en una combinación de factores que se agravaron desde enero de 2026. La captura de Nicolás Maduro interrumpió los envíos venezolanos de entre 25,000 y 35,000 barriles diarios de petróleo que cubrían el grueso del suministro cubano. México también suspendió sus envíos bajo presión de Washington.
Las sanciones de la administración Trump redujeron las importaciones de combustible entre un 80% y un 90%, generando apagones de hasta 25 horas diarias y un déficit de generación eléctrica de 1,885 MW registrado en marzo.
La crisis, acumulada por años de mal manejo gubernamental, se agravó además por el huracán Melissa, de categoría tres, que en octubre de 2025 devastó las regiones orientales de Cuba.
Sissi Rodríguez, directora ejecutiva de Friends of Caritas Cubana, señaló que Cáritas tuvo que distribuir ayuda en las zonas afectadas usando carretas tiradas por caballos y bueyes, y que desde hace meses la gente llega a los comedores con recipientes para llevarse comida a casa en lugar de comer en el lugar.
La Iglesia Católica no solo enfrenta dificultades para distribuir ayuda, sino que también ha visto paralizadas sus propias actividades institucionales. En febrero, los obispos cubanos tuvieron que cancelar su visita ad limina al Vaticano porque Cuba dejó de recibir combustible para los aviones.
El obispo Arturo González Amador, de la diócesis de Santa Clara, relató que estaban listos para ir al aeropuerto a mediados de ese mes cuando les informaron que los aviones podrían no tener combustible para salir de la isla. "Sentémonos a hablar", declaró González Amador a la revista Crux, llamando al diálogo y al fin de las posturas enfrentadas.
Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, fue categórico al evaluar el panorama: "La situación de Cuba es insostenible". Su organización documentó además un aumento alarmante en la represión política, donde los arrestos de presos políticos pasaron de un promedio de 15 mensuales en 2025 a 28 en febrero y más de 45 en marzo de 2026, precisamente mientras el régimen teme una repetición de las protestas del 11 de julio de 2021, que dejaron más de 8,000 arrestados.
En ese contexto, el Vaticano logró en marzo gestionar la liberación de 51 presos cubanos, incluyendo 27 presos políticos, según Prisoners Defenders. El Papa León XIV había llamado en febrero a un "diálogo sincero y efectivo" entre Washington y La Habana, advirtiendo que el pueblo cubano no necesita más angustia ni dolor.
Wenski, de 75 años, dijo que tenía previsto viajar a Cuba el mes pasado para reunirse con los obispos cubanos, pero tuvo que posponer el viaje por una enfermedad de último momento. Su visa sigue vigente por varias semanas. "Estoy intentando conseguir un par de días para ir", dijo, aunque aclaró que antes de viajar necesita confirmar con los obispos cubanos que podrán recogerlo en el aeropuerto, alimentarlo y llevarlo de regreso para que pueda regresar a casa.
Preguntas frecuentes sobre la crisis humanitaria en Cuba y la ayuda de la Iglesia Católica
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué la Iglesia Católica en Cuba enfrenta dificultades para distribuir ayuda humanitaria?
La Iglesia Católica enfrenta dificultades para distribuir ayuda humanitaria en Cuba debido a la extrema escasez de combustible. Esta crisis energética ha sido provocada por la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela y México, además de las sanciones de Estados Unidos que han reducido significativamente las importaciones de combustible a la isla.
¿Cómo afecta la escasez de combustible a la distribución de alimentos en Cuba?
La escasez de combustible en Cuba complica enormemente la distribución de alimentos, ya que dificulta el transporte de los suministros desde los puntos de llegada hasta las comunidades necesitadas. Organizaciones como Cáritas han tenido que recurrir a métodos alternativos, como el uso de carretillas y carretas tiradas por caballos, para entregar la ayuda.
¿Qué impacto ha tenido el huracán Melissa en la crisis humanitaria de Cuba?
El huracán Melissa, que impactó Cuba en octubre de 2025, exacerbó la crisis humanitaria al causar severos daños a viviendas, infraestructuras y cultivos en las regiones orientales del país. Esto se suma a la ya crítica situación económica y social, aumentando la dependencia de la población de la ayuda humanitaria externa.
¿Cómo está gestionando la Iglesia Católica la ayuda humanitaria en Cuba?
La Iglesia Católica, a través de Cáritas Cuba, gestiona la ayuda humanitaria coordinando con organizaciones internacionales para enviar y distribuir alimentos, kits de higiene y otros recursos directamente a las comunidades necesitadas, sin la intermediación del régimen cubano. Este enfoque busca asegurar que la ayuda llegue eficazmente a quienes más lo necesitan.
¿Cuál es la postura de Estados Unidos respecto a la ayuda humanitaria a Cuba?
Estados Unidos ha optado por enviar ayuda humanitaria directamente al pueblo cubano a través de la Iglesia Católica, evitando la intermediación del régimen cubano. Este método busca garantizar que la asistencia llegue a la población necesitada, sin interferencias del gobierno, en el contexto de una crisis humanitaria agravada por políticas represivas y de incompetencia estatal.
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