El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó polémica este miércoles tras afirmar que los venezolanos están "bailando en las calles" porque está entrando mucho dinero gracias al auge de las inversiones petroleras en la nación sudamericana.
"La gente está muy contenta. Están bailando en las calles porque está entrando mucho dinero gracias a las grandes petroleras que se están instalando", dijo el presidente de EE.UU. durante un evento en la Casa Blanca.
"Anoche estuve con ExxonMobil y hablamos de Venezuela [...] Todos quieren ir allí", añadió.
Las declaraciones de Trump desataron polémica en redes sociales y entre analistas, que cuestionaron el contraste entre el optimismo del mandatario y la realidad que enfrenta gran parte de la población en Venezuela todavía.
Usuarios e internautas recordaron que millones de venezolanos siguen sobreviviendo con salarios insuficientes, servicios básicos deteriorados y altos niveles de pobreza, por lo que calificaron de “desconectada” la frase sobre personas “bailando en las calles”.
Otros señalaron que el eventual aumento de ingresos petroleros no garantiza una mejora inmediata en las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos, en un país marcado todavía por la emigración masiva y la crisis económica acumulada durante años.
Trump reveló que la víspera había en la Casa Blanca con los presidentes de las principales empresas petroleras de Estados Unidos para discutir oportunidades de negocio en Venezuela.
Entre las compañías mencionadas figuraron ExxonMobil y Chevron, y el mandatario aseguró que todas están interesadas en operar en territorio venezolano.
Las declaraciones se producen cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en el pasado mes de enero, hecho que desencadenó un giro radical en las relaciones entre Washington y Caracas.
Desde entonces, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez ha impulsado reformas regulatorias y energéticas con el respaldo de la administración Trump, que reconoció formalmente ese gobierno el 9 de marzo de 2026.
El giro de ExxonMobil
El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, declaró el 1 de mayo en una entrevista con la cadena CNBC que la compañía evalúa posibles inversiones en Venezuela, describiendo al país como “un recurso inmenso que ahora se abre de forma más libre al mundo”.
El cambio de postura es llamativo: apenas en enero, Woods había calificado a Venezuela como “no apta para la inversión” en una reunión en la propia Casa Blanca con Trump, argumentando falta de garantías jurídicas y antecedentes de expropiaciones.
ExxonMobil salió de Venezuela en 2007 tras las nacionalizaciones impulsadas por Hugo Chávez, y su posible regreso al país representa uno de los movimientos más significativos del nuevo escenario energético.
Chevron y los nuevos acuerdos
Chevron, por su parte, ha triplicado sus exportaciones de crudo venezolano, pasando de 100,000 barriles diarios en diciembre de 2025 a 300,000 en marzo de 2026, y amplió su participación en Petroindependencia del 35.8% al 49% el 15 de abril.
La semana pasada, el gobierno de Rodríguez firmó dos nuevos acuerdos energéticos con las estadounidenses Overseas Oil Company y Crossover Energy Holding, por un monto aproximado de 2,000 millones de dólares, para desarrollar proyectos en los estados de Anzoátegui, Monagas y Barinas.
Rodríguez explicó que los proyectos incluyen explotación petrolera y de gas asociado, y que “ese gas pueda servir de impulso para el sistema eléctrico venezolano”.
Previamente, la administración Trump anunció una licencia que permite a distintas entidades asesorar al gobierno venezolano y a la petrolera estatal PDVSA en la reestructuración de su deuda, en un nuevo paso dentro del proceso de relajación de sanciones hacia Caracas.
El optimismo choca con la realidad
Pese al discurso triunfalista de Washington, las dudas sobre la transparencia petrolera en Venezuela persisten entre analistas y ejecutivos del sector.
Varias compañías mantienen reservas sobre el escenario venezolano y advierten que recuperar plenamente la producción requeriría reformas estructurales, estabilidad política y miles de millones de dólares en inversión.
Según estimaciones citadas por la revista Fortune, reconstruir la industria energética venezolana podría requerir más de 100,000 millones de dólares y más de una década de trabajo.
La realidad social del país sigue siendo crítica: la pobreza alcanzó el 86% en 2024 según el Observatorio Venezolano de Finanzas, más de ocho millones de personas han emigrado y PDVSA acumula una deuda externa estimada en alrededor de 60,000 millones de dólares.
La Organización de Naciones Unidas proyecta que Venezuela obtendrá en 2026 más de 22,000 millones de dólares en ingresos por exportaciones petroleras, lo que superaría en más de un 50% los 14,713 millones de dólares recibidos en 2025, una cifra que alimenta el optimismo de Trump pero que contrasta con la pobreza estructural que sigue afectando a la mayoría de los venezolanos.
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