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Miguel Díaz-Canel respondió a Marco Rubio tras las declaraciones del secretario de Estado en la Casa Blanca, en las que negó la existencia de un cerco petrolero contra Cuba.
El mandatario cubano intentó desacreditar al secretario de Estado estadounidense, asegurando que no conoce las órdenes ejecutivas firmadas por Donald Trump.
En un mensaje publicado en X, Díaz-Canel escribió: «Sorprende que un alto funcionario del gobierno de EE.UU declare públicamente que su gobierno no aplica un bloqueo energético contra Cuba, que no conozca lo estipulado en la Orden Ejecutiva de su propio presidente, el pasado 29 de enero».
Díaz-Canel también señaló que Rubio no había escuchado «a su presidente y a la vocera de la Casa Blanca referirse al tema», en alusión a declaraciones previas que sí reconocieron implícitamente el cerco energético.
Rubio había declarado desde el podio de la Casa Blanca: «No existe un bloqueo petrolero contra Cuba como tal. Cuba solía recibir petróleo gratis de Venezuela. Les daban bastante petróleo gratis. Ellos tomaban como el 60% de ese petróleo y lo revendían por dinero. Ni siquiera beneficiaba a la gente».
Añadió: «Hoy en día, con los precios del petróleo, nadie está regalando petróleo, mucho menos a un régimen fracasado».
Atribuyó la crisis energética cubana al colapso del suministro venezolano y calificó al gobierno de la isla de «estado fallido», añadiendo: «Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente. Y eso es lo que hay: comunistas incompetentes dirigiendo ese país».
Díaz-Canel respondió directamente a esa acusación: «Igual sorpresa provoca que culpe a la supuesta incompetencia de los cubanos por las dificultades que enfrenta la economía, que el propio gobierno estadounidense se ha propuesto y se propone hoy destruir, invirtiendo cuantiosos recursos y capital político para lograrlo».
En criterio de Miguel Díaz-Canel, las acciones de la administración Trump contradicen la narrativa de Rubio.
El 29 de enero, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380 contra la dictadura cubana, que declaró a Cuba «amenaza inusual y extraordinaria» e impuso aranceles secundarios a cualquier país o entidad que suministrara petróleo a la isla, provocando que las importaciones energéticas cubanas se redujeran entre 80% y 90%.
El propio presidente de EE.UU. había reconocido implícitamente el cerco a inicios de febrero al declarar: «No tiene por qué ser una crisis humanitaria. Ellos podrían venir a nosotros y haríamos un trato. Así Cuba sería libre de nuevo».
Sin embargo, el 20 de febrero, Donald Trump firmó otra orden ejecutiva que pone fin a los aranceles adicionales impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA), incluidos los vinculados a la Orden Ejecutiva 14380 contra el gobierno cubano.
El 30 de marzo, hubo otro giro importante en los acontecimientos. El petrolero ruso Anatoli Kolodkin, sancionado por Estados Unidos, atracó en Matanzas con unos 730,000 barriles de crudo.
Era el primer gran envío de combustible a la isla en más de tres meses y la operación fue posible porque la Casa Blanca decidió no bloquearla por razones humanitarias. “Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba, no tengo problema con eso”, declaró Trump en ese momento.
El 1 de mayo, Trump firmó una tercera orden ejecutiva que amplió las sanciones a los sectores de energía, defensa, minería y finanzas, incluyendo sanciones secundarias a bancos extranjeros que operen con entidades cubanas sancionadas.
Este lunes el mandatario afirmó: «Cuba está completamente devastada en este momento. Sería un honor liberarla».
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla había acusado a Rubio el miércoles de «mentir» y de «contradecir al Presidente y a la Vocera de la Casa Blanca», calificándolo de «arquitecto del cerco».
La caída del régimen chavista dejó un impacto devastador para el pueblo cubano, por cortar el suministro de petróleo. Cuba produce internamente unos 40,000 barriles diarios frente a una demanda de entre 90,000 y 110,000.
El resultado son apagones diarios en más del 55% del territorio, con un déficit energético de 1,750 megavatios agravado por la avería de la termoeléctrica Guiteras, mientras la economía cubana proyecta una contracción del 7,2% en 2026.
Rubio cerró su intervención del lunes con una advertencia que resume la posición de Washington: «Las cosas van a cambiar», describiendo a Cuba como «una situación inaceptable a 90 millas de nuestras costas».
Preguntas frecuentes sobre el embargo energético y la crisis en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Existe un embargo energético contra Cuba?
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, niega la existencia de un embargo petrolero contra Cuba. Sin embargo, Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios cubanos argumentan que las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump, como la Orden Ejecutiva 14380, han reducido significativamente las importaciones de combustible a la isla.
¿Cuáles son las causas de la crisis energética en Cuba?
La crisis energética en Cuba se atribuye principalmente al fin del suministro de petróleo subsidiado de Venezuela y a las sanciones impuestas por EE.UU. que han afectado las importaciones energéticas. Además, la producción interna de petróleo es insuficiente para cubrir la demanda del país.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno de Trump respecto a Cuba?
El gobierno de Donald Trump ha firmado varias órdenes ejecutivas que imponen sanciones contra Cuba, incluyendo aranceles a países que suministran petróleo a la isla. Estas medidas forman parte de una política de presión para provocar cambios en el gobierno cubano.
¿Cómo ha respondido Cuba a las sanciones de EE.UU.?
El gobierno cubano ha acusado a EE.UU. de intentar asfixiar su economía y ha buscado alternativas, como la apertura a inversiones en el sector petrolero. Díaz-Canel también ha invocado la "Guerra de Todo el Pueblo" como estrategia de resistencia ante una posible agresión.
¿Qué impacto tiene la crisis energética en la población cubana?
La crisis energética ha llevado a apagones de hasta 25 horas diarias en más del 55% del territorio cubano, afectando gravemente la vida cotidiana y la economía del país. La escasez de combustible ha paralizado industrias y servicios esenciales.
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