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La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó este viernes una afectación de 1,720 MW durante el horario de máxima demanda nocturno, con una disponibilidad de apenas 1,510 MW frente a una demanda de 3,200 MW.
Esto arroja un déficit de 1,690 MW, equivalente a la demanda de más de la mitad de la población del país.
La situación ya era crítica desde la madrugada: a las 6:00 de la mañana, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) operaba con 1,400 MW disponibles frente a una demanda de 2,740 MW, con 1,340 MW afectados. Para el horario de la media, la UNE estimó una afectación de 1,350 MW.
Como alivio parcial, el organismo pronosticó la entrada de la unidad tres de la CTE Renté —en proceso de arranque, con 50 MW—, la unidad cinco de Energás Jaruco con 30 MW, y el completamiento de la unidad seis de Energás Jaruco con otros 30 MW adicionales.
Entre las principales incidencias figuran averías en una unidad de la CTE Antonio Guiteras, la unidad dos de la CTE Lidio Ramón Pérez, y las unidades tres y cinco de la CTE Antonio Maceo. Están en mantenimiento la unidad cinco de la CTE Mariel, la unidad seis de la CTE Renté y la unidad cinco de la CTE Nuevitas, con 345 MW fuera de servicio por limitaciones en la generación térmica.
La Guiteras, principal generadora individual del país con hasta 340 MW de capacidad, salió del sistema el pasado martes por avería en su caldera, con pérdida de 140 MW. Es su octava falla en lo que va de 2026, y la planta, inaugurada en 1988 en Matanzas, nunca ha recibido mantenimiento capital en más de 36 años.
El jueves, el servicio estuvo afectado las 24 horas, incluyendo toda la madrugada, con una máxima afectación de 1,876 MW a las 20:40 horas. Matanzas acumulaba más de 40 horas de apagón continuo al cierre de esa jornada, mientras que Santiago de Cuba llegó a quedarse sin señal de radio ni televisión por el déficit de generación.
Los 54 parques solares fotovoltaicos instalados recientemente produjeron 4,232 MWh este viernes, con 598 MW como máxima potencia entregada en el horario de la media, aunque esa energía no está disponible durante el pico nocturno, cuando la crisis se agudiza.
El trasfondo de la emergencia es la escasez de combustible. Venezuela suspendió sus envíos en enero y México hizo lo propio ese mismo mes. El único cargamento significativo del año fue el del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, que llegó el 31 de marzo con aproximadamente 730,000 barriles y cuyas reservas ya se agotaron. Un segundo barco ruso, el Universal, permanece a la deriva en el Atlántico sin destino confirmado.
El propio Miguel Díaz-Canel lo admitió el 2 de mayo ante delegados de solidaridad internacional: «Ese petróleo se agota ya en estos días y no sabemos cuándo más va a entrar combustible a Cuba».
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