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Un cargamento con casi seis toneladas de alimentos procedente de Venezuela llegó a La Habana el pasado miércoles en el marco de la campaña de solidaridad «Amor con Amor se Paga», coordinada entre el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos y el Movimiento de Amistad y Solidaridad Venezuela-Cuba.
Este constituye el sexto envío desde que la campaña fue lanzada el 25 de febrero, y eleva a más de 34 toneladas el total de alimentos, medicinas e insumos médicos llegados a la isla en lo que va de año bajo esta iniciativa, que involucra a más de 40 movimientos sociales y populares venezolanos, informó la embajada de ese país en La Habana.
La ayuda está destinada principalmente a hospitales, consultorios médicos y hogares cubanos, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano, destaca la nota.
El pasado 26 de abril también llegó un envío de 25 toneladas de alimentos y medicinas.
Los envíos se coordinan a través de centros de acopio en los 24 estados venezolanos y se transportan mediante la aerolínea Conviasa.
Estos donativos llegan en medio de una crisis alimentaria sin precedentes en Cuba. Una encuesta publicada este martes reveló que uno de cada tres hogares cubanos reportó hambre en 2025, un aumento de 9,3 puntos porcentuales respecto al año anterior.
El 96,91% de la población carecía de acceso adecuado a alimentos en abril de 2026, según el Food Monitor Program.
Las provincias de Granma y Guantánamo registran los niveles más altos de inseguridad alimentaria, con 78,9% y 78,7% respectivamente, más del doble del promedio nacional. Cinco provincias se encuentran en niveles críticos de supervivencia alimentaria, según informes recientes.
Venezuela no es el único aliado del régimen que ha enviado ayuda. Rusia entregó un donativo de medicamentos en abril, y México despachó casi 1,200 toneladas de alimentos en febrero.
Mientras tanto, la ONU lanzó un plan de emergencia de 94,1 millones de dólares para asistir a dos millones de personas en 63 municipios cubanos, con apenas 26,2 millones recaudados a mediados de abril.
El gobierno venezolano y los movimientos que impulsan la campaña atribuyen la crisis al embargo estadounidense, narrativa que el régimen cubano también sostiene.
Organizaciones independientes, en cambio, señalan los factores estructurales del modelo económico impuesto por más de seis décadas de dictadura comunista como la causa de fondo.
Blanca Eekhout, presidenta del Instituto Simón Bolívar, declaró al lanzar la campaña: «Los hijos de Simón Bolívar no vamos a dejar a Cuba sola, porque nuestra América es una sola. El destino de uno es el destino de todos y el destino será el de la victoria, el de la unidad, el de la solidaridad y el amor».
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