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Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó este sábado una carta abierta dirigida a los habitantes de Tenerife para calmar el miedo generado por la inminente llegada del buque de expedición MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ha causado tres muertes entre sus pasajeros.
En un gesto inusual para el máximo responsable de salud pública mundial, Tedros reconoció el temor de la población canaria y lo vinculó directamente al trauma colectivo de la pandemia. «Sé que cuando escuchan la palabra 'brote o epidemia' y ven un barco acercarse a sus costas, afloran recuerdos que ninguno de nosotros ha logrado superar del todo. El dolor de 2020 sigue siendo real, y no lo minimizo ni por un momento», escribió.
Sin embargo, el funcionario fue categórico en su mensaje central: «Esto no es otro COVID-19. El riesgo actual para la salud pública derivado del hantavirus sigue siendo bajo».
El virus identificado a bordo es la cepa Andes del hantavirus, la única de más de veinte cepas conocidas con transmisión documentada entre personas, aunque la OMS subraya que estos eventos son raros. Tres pasajeros han perdido la vida y hay al menos seis casos confirmados entre los cerca de 150 ocupantes del barco, procedentes de 23 países.
El brote de hantavirus a bordo del MV Hondius es el primero registrado en un crucero, según declaró la propia OMS. El buque, operado por la compañía holandesa Oceanwide Expeditions, zarpó de Ushuaia, Argentina, el 20 de marzo en un itinerario de 46 días. Tras el rechazo de Cabo Verde a permitir el atraque del barco el 5 de mayo, España aprobó un plan de desembarco en el puerto industrial de Granadilla de Abona, en el sureste de Tenerife.
Tedros explicó en detalle el protocolo previsto: los pasajeros serán trasladados a tierra en embarcaciones pequeñas de máximo cinco personas, en vehículos sellados y custodiados a través de un corredor acordonado, y repatriados directamente a sus países de origen. Los 14 españoles a bordo viajarán en avión militar a Madrid para cuarentena en el Hospital Gómez-Ulla. «Ustedes no tendrán contacto con ellos y sus familias tampoco», garantizó el director general.
El funcionario también agradeció públicamente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la decisión de acoger el barco. «Lo califiqué de acto de solidaridad y deber moral. Porque eso es exactamente lo que es», escribió, precisando que la solicitud se realizó en cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional, el marco jurídicamente vinculante de la OMS.
La decisión generó fricción política en España: el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, se opuso públicamente a la llegada del buque, mientras el Gobierno central calificó esa postura de «irresponsable». La OMS ya se había pronunciado sobre el brote días antes, insistiendo en que el riesgo para la población general era bajo.
Tedros anunció además que viajará personalmente a la isla para supervisar la operación. «Estaré allí en persona, para estar junto a los trabajadores sanitarios, el personal portuario y los funcionarios que la están llevando a cabo», afirmó, y destacó la «colaboración ejemplar» del capitán del barco, Jan Dobrogowski, y su tripulación.
La carta cerró con una frase que el director general ha repetido en otras crisis sanitarias: «Los virus no entienden de política ni respetan fronteras. La mejor inmunidad que tenemos es la solidaridad».
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