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Un cubano identificado como Osiel Pedro Díaz Cortegasa fue arrestado tras hallar en su domicilio bienes que coincidían con los sustraídos en un robo ocurrido días antes en el municipio Pedro Betancourt, en la provincia de Matanzas.
La detención tuvo lugar en la vivienda de Díaz Cotegasa, en la Finca Flora, consejo popular Güira de Macurijes, según reportó el perfil oficialista de Facebook «Con Todos La Victoria», vinculado a la Policía Nacional Revolucionaria de Matanzas.
El hallazgo que destapó el caso
Cuando las autoridades llegaron a la Finca Flora, encontraron tres elementos que llamaron la atención de los investigadores: un molino de fabricación casera, 33 libras de carne y 35 litros de petróleo.
Según la publicación oficial, «con este golpe se pudo desenredar un robo con fuerza ocurrido en la zona en la Finca conocida como La Torre que hace días estaban investigando, y en el que, precisamente entre los artículos sustraídos, estaban algunos bienes que coinciden con los encontrados».
El perfil concluyó con su habitual tono triunfalista: «lo que parecía un hallazgo aislado terminó abriendo la puerta a una trama más amplia de robos rurales, con carne, petróleo y molinos como protagonistas. Ahora la Justicia hablará más alto».
Pedro Betancourt es un municipio de vocación agropecuaria en el centro-suroeste de Matanzas, históricamente ligado a la caña de azúcar y hoy considerado uno de los más empobrecidos de la provincia tras el cierre de sus centrales azucareros.
El consejo popular Güira de Macurijes forma parte de esa realidad rural donde el robo y sacrificio de ganado están fuera de control, impulsados por la crisis económica y alimentaria que atraviesa Cuba.
En Matanzas, un cubano fue detenido en Perico el 29 de abril acusado de robar y sacrificar ilegalmente un ternero, y en marzo, siete hombres encapuchados asaltaron a mano armada una cooperativa en Colón, robando nueve reses.
Carne y combustible, síntomas de una crisis mayor
En los últimos años se ha disparado el robo de ganado en Cuba. A ello se suma que el hato vacuno nacional cayó de 3,8 millones de cabezas en 2019 a 2,9 millones a inicios de 2025, una reducción del 24%, mientras que la producción de carne de cerdo se desplomó un 93,2%, convirtiendo el mercado negro en la principal vía de acceso a proteínas para muchas familias.
Los 35 litros de petróleo hallados en casa de Osiel reflejan otra tendencia en expansión: el precio del combustible en el mercado negro alcanzó entre 4,000 y 5,000 pesos cubanos por litro en marzo de 2026.
El Ministerio del Interior recuperó 350,000 litros de combustible robado solo entre enero y agosto de 2025.
Penas severas que no frenan el fenómeno
El Código Penal cubano vigente desde abril de 2022 establece penas de tres a ocho años por sacrificio ilegal de ganado mayor, y hasta 15 ó 20 años con agravantes.
En 2024, 1,615 personas fueron sancionadas por sacrificio ilegal y tráfico de carne, el 78% con penas de hasta 15 años de prisión.
Sin embargo, el fenómeno no cede. Una nueva modalidad detectada en enero de 2025 consiste en el «secuestro» de animales, con rescates que llegan a los 30,000 pesos por un cerdo.
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