El presidente Donald Trump calificó este martes a Cuba de «nación fallida» y advirtió que hablará sobre la isla «en el momento correcto», en respuesta a una pregunta directa del periodista colombiano Juan Camilo Merlano, corresponsal en Washington para Noticias Caracol y Blu Radio, quien le preguntó si el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel «tiene los días contados».
«No les está yendo bien. Cuba no está yendo bien. Es una nación fallida. Y vamos a estar hablando sobre Cuba en el momento correcto», respondió Trump ante los medios, horas antes de partir hacia China en una visita de Estado prevista para los próximos días.
La declaración llegó el mismo día en que Trump publicó en su red social Truth Social un mensaje en tono similar: «¡Ningún republicano me ha hablado nunca sobre Cuba, que es un país fallido y solo va en una dirección: hacia abajo! Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar! Mientras tanto, ¡me voy a China!»
El mensaje tiene una dimensión geopolítica múltiple. China pidió a Washington el pasado 5 de mayo que levantara las sanciones contra Cuba, en vísperas del viaje de Trump a Pekín, lo que convierte las palabras del presidente en un gesto dirigido simultáneamente a la opinión pública estadounidense, al régimen cubano y al presidente Xi Jinping.
Las declaraciones se enmarcan en una escalada sostenida de presión máxima contra La Habana. Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380 el 29 de enero, declarando al régimen cubano una «amenaza extraordinaria» para la seguridad nacional, y la Orden Ejecutiva 14404 el 1 de mayo, ampliando las sanciones.
La administración ha acumulado más de 240 sanciones nuevas e interceptado al menos siete tanqueros con destino a la isla.
El resultado sobre la economía cubana ha sido devastador. Las importaciones energéticas se han reducido entre 80% y 90%, los apagones afectan a más del 55% del territorio con cortes de hasta 25 horas diarias, y la contracción económica proyectada para 2026 alcanza el 7,2%, según la Unidad de Inteligencia de The Economist.
El pasado 7 de mayo, el secretario de Estado Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA, el conglomerado militar que controla entre el 40% y 70% de la economía formal cubana, junto a 12 funcionarios, siete entidades militares y tres embarcaciones.
Rubio también ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria condicionada a que el régimen lo permita, y advirtió: «Las cosas van a cambiar».
En paralelo a la presión, Trump ha mantenido abierta la puerta de la negociación. El 1 de febrero confirmó conversaciones «al más alto nivel» con Cuba desde Mar-a-Lago y afirmó «creo que haremos un trato».
En marzo, The New York Times reportó que la Casa Blanca condicionó cualquier avance a la salida de Díaz-Canel, aunque Rubio desmintió esa versión calificándola de «noticia falsa».
El régimen, por su parte, ha rechazado cualquier posibilidad de ceder. El 4 de mayo, el embajador cubano ante la ONU declaró en Fox News: «Rendirse no está en nuestro diccionario».
Ese mismo día, Trump había descrito a Cuba como «completamente devastada» en una entrevista y afirmó que «sería un honor liberarla», aunque condicionó cualquier acción concreta al fin de las operaciones militares en Irán: «Tal vez, después de terminar con Irán, se podría hacer algo después, uno tras otro».
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