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El abogado y analista de seguridad nacional Jason Ian Poblete señaló este viernes que lo verdaderamente inusual de la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana no es el hecho en sí, sino algo que nunca había ocurrido en misiones similares: las fotografías públicas y su difusión en redes sociales por parte de la propia agencia.
Poblete trazó un paralelo directo con la visita secreta que realizó John Brennan a Cuba en 2015, cuando era director de la CIA. Aquella misión fue completamente discreta: sin fotos, sin comunicados y sin paradas en la embajada. Brennan se reunió entonces con el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, en una casa de huéspedes del gobierno cubano, como parte del canal diplomático clandestino que había producido el histórico anuncio del 17 de diciembre de 2014 sobre el restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana.
«Brennan viajó a La Habana en 2015 y se reunió con el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl, como parte del canal diplomático secreto que produjo el anuncio de diciembre de 2014», recordó Poblete en su análisis publicado en X.
La visita de Ratcliffe el pasado jueves rompió todos esos protocolos de discreción. La CIA publicó fotografías de la reunión en su cuenta oficial, mostrando una sala de conferencias con mesa ovalada y auriculares de traducción simultánea, con algunos rostros deliberadamente difuminados.
A eso se sumó una parada en la Embajada de EE.UU. en La Habana, donde Ratcliffe posó junto al encargado de negocios Mike Hammer frente al edificio diplomático, imagen que fue difundida por la cuenta oficial de la embajada.
«Lo genuinamente inusual de ayer es la fotografía pública; los directores de la CIA normalmente no posan para la cámara en viajes de este tipo, y la propia difusión de las imágenes en redes sociales por parte de la agencia, sumada a la parada en la embajada con el encargado Hammer, es una ruptura con la forma en que estos canales se han manejado históricamente», escribió Poblete.
El analista cuestionó abiertamente la lógica de esta estrategia comunicacional: «No estoy seguro de qué se pretende lograr con la estrategia de mensajería; el trabajo sustantivo no lo requiere, y para algunos asuntos, resulta contraproducente».
Durante la visita, Ratcliffe se reunió con altos funcionarios del MININT, entre ellos el general de brigada Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia, y el general Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro del Interior. También se reunió con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, «El Cangrejo», nieto de Raúl Castro y jefe de la Dirección General de Seguridad Personal del MININT.
Poblete recordó que el canal de inteligencia entre ambos países «ha sido un instrumento recurrente en el limitado conjunto de herramientas diplomáticas de EE.UU.-Cuba cuando el canal del Ministerio de Relaciones Exteriores no puede transmitir el mensaje», pero advirtió que el antecedente de 2015 no augura resultados fáciles: los cubanos nunca cumplieron los acuerdos alcanzados entonces con Brennan, incluida la colocación de un oficial de enlace en Washington.
Esta fue la segunda visita de alto nivel entre Washington y La Habana en menos de seis semanas, tras el contacto del Departamento de Estado el 10 de abril de 2026.
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