Miguel Díaz-Canel visitó este viernes la Asociación Económica Internacional «Vehículos Eléctricos del Caribe» (VEDCA), ubicada en Boyeros, La Habana, y la presentó como «un baluarte de la cooperación con China» y una expresión concreta de la llamada «Comunidad de Futuro Compartido» entre ambos países.
El mandatario estuvo acompañado por el ministro de Industrias, Eloy Álvarez Martínez, y el embajador chino en Cuba, Hua Xin, en un recorrido que el régimen presentó como muestra del avance en la transición energética de la isla y que coincidió con el fin de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, al país asiático.
En su cuenta de X, Díaz-Canel escribió: «La transición energética es una de las prioridades estratégicas del país, y dentro de ella la movilidad eléctrica es fundamental. VEDCA es un ejemplo de cuánto más podemos avanzar en ese camino».
El mandatario también prometió regresar a la planta antes de que concluya el año: «Gracias a su colectivo. Antes de que termine el año, volvemos», publicó.
VEDCA fue constituida en 2019 como empresa mixta entre la firma china Tianjin Dongxing Industrial Group Co. Ltd., con el 58% de la inversión, y la cubana Minerva. Su catálogo incluye bicicletas, motos, triciclos, cuatriciclos, patinetas y vehículos infantiles eléctricos.
El director de la planta, Julio Oscar Pérez Pérez, señaló que la relación entre ambas empresas socias supera los 20 años. En 2024, VEDCA reportó una facturación de más de 12 millones de dólares, y para 2026 aspira a producir más de 20,000 unidades y facturar unos 40 millones de dólares.
Sin embargo, en ese mismo año la planta operaba por debajo de su capacidad debido a problemas financieros, logísticos y de mercado, una contradicción que el discurso oficial omitió durante la visita.
A partir de 2026, VEDCA incorpora además triciclos con panel fotovoltaico, combinando la movilidad eléctrica con la generación solar, en línea con la creciente dependencia del régimen cubano de la tecnología china en ese sector.
La visita se produce en el marco de una profunda crisis energética que sacude a Cuba. En abril de 2026, la ONU advirtió que la isla llevaba más de tres meses sin combustible suficiente, con apagones que afectan de forma sistémica la salud, el agua, los alimentos, la educación y el transporte.
Ante ese colapso, el régimen ha intensificado su apuesta por Beijing: las importaciones cubanas de paneles solares chinos pasaron de 48 millones de dólares en 2024 a 117 millones en 2025, y China anunció la conexión de siete parques solares en la isla.
La relación bilateral se ha profundizado desde septiembre de 2025, cuando Díaz-Canel se reunió con Xi Jinping durante una gira por China, Vietnam y Laos, y ambos gobiernos firmaron 11 documentos de cooperación en áreas como inteligencia artificial, biotecnología, agricultura e infraestructura. Xi Jinping calificó entonces la relación Cuba-China como «modelo de solidaridad».
El concepto de «Comunidad de Futuro Compartido» que Díaz-Canel invocó en VEDCA es la denominación oficial china para describir su modelo de relaciones internacionales, adoptado por La Habana como marco de su alianza con Beijing, mientras la población cubana soporta apagones que afectan a más del 70% del territorio.
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