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El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio tendrían como objetivo estratégico provocar el fin del control comunista en Cuba, pero evitando un colapso total del país, según reveló este jueves un reportaje del New York Times basado en conversaciones con funcionarios y personas cercanas a la administración estadounidense.
“El objetivo principal de Trump y Rubio es inequívoco: quieren poder afirmar que Estados Unidos terminó con el control comunista de Cuba, pero sin empujar al país hacia el caos completo”, señala el diario neoyorquino en un extenso análisis sobre la creciente presión de Washington contra La Habana.
La publicación describe una estrategia cada vez más agresiva de la Casa Blanca, que incluiría sanciones económicas, restricciones energéticas, presión diplomática, operaciones de inteligencia y amenazas judiciales contra figuras históricas del régimen cubano.
En el centro de esa ofensiva aparece la posible acusación federal contra Raúl Castro por el derribo en 1996 de las avionetas de Hermanos al Rescate, hecho que provocó la muerte de cuatro personas y endureció permanentemente la política estadounidense hacia Cuba.
El NYT asegura que fiscales federales en Miami trabajan actualmente en la preparación del caso y que la administración Trump considera la acusación como parte de una campaña de máxima presión.
La estrategia, según el diario, también busca enviar un mensaje tanto a la élite gobernante cubana como al exilio en Miami, históricamente favorable a una política más dura contra el régimen.
El reportaje recuerda además la reciente visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, quien habría transmitido exigencias directas al gobierno cubano, incluyendo el cierre de supuestas estaciones de espionaje rusas y chinas en la isla y avances hacia una mayor apertura económica.
Para analistas consultados por el periódico, la Casa Blanca intenta combinar presión extrema con la idea de una transición controlada que evite una crisis humanitaria o un vacío de poder desordenado en Cuba.
Frank Mora, exembajador de Estados Unidos ante la OEA, afirmó al NYT que Trump “está frustrado” porque no ha obtenido todavía los resultados esperados en Cuba y que por eso “están apretando las tuercas” para forzar concesiones del régimen.
El artículo también señala que la administración estadounidense observa como un éxito la operación ejecutada en Venezuela contra Nicolás Maduro en enero de 2026, experiencia que algunos funcionarios consideran replicable parcialmente en Cuba.
No obstante, expertos advierten que la estructura política y militar cubana es distinta a la venezolana y que La Habana históricamente ha resistido presiones externas intensas sin realizar concesiones sustanciales.
Pese a ello, el reportaje deja claro que Washington considera que la situación cubana ha entrado en una etapa decisiva y que el objetivo político de fondo es acelerar una transformación del sistema sin desencadenar un escenario de ingobernabilidad en la isla.
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