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La provincia de Las Tunas acumula 11 robos de aceite dieléctrico y partes de transformadores eléctricos en lo que va de año, una situación que mantiene a miles de clientes afectados por interrupciones eléctricas prolongadas.
El director técnico de la Empresa Eléctrica de Las Tunas, el ingeniero Anisley Santiesteban Velázquez, reconoció la gravedad del problema durante un recorrido por el taller de transformadores de la provincia.
“Ya con el hecho de Yariguá y el de Lora, en el municipio de Jesús Menéndez, vamos por 11 hechos delictivos asociados al robo de aceite y partes de transformadores”, afirmó Santiesteban en declaraciones recogidas este domingo por el periódico oficial 26.
La comunidad de Yariguá, ubicada al oeste de la ciudad de Las Tunas, cumple cuatro días sin servicio eléctrico después del robo del aceite dieléctrico del transformador que abastecía la zona, una afectación que deja a más de 4,000 vecinos a oscuras en medio de la ya crítica situación energética del país.
Ante el incremento de estos hechos, la Empresa Eléctrica anunció un paquete de medidas que combina vigilancia, reparaciones e implicación comunitaria para intentar proteger una infraestructura cada vez más vulnerable.
Entre las acciones figura la reparación de cercas perimetrales en 44 subestaciones consideradas prioritarias, muchas de ellas deterioradas o dañadas, lo que facilitaba el acceso de los delincuentes.
También comenzaron a instalar lámparas solares para mantener iluminadas las áreas durante la noche.
“Para que por la noche siempre tengan iluminación”, explicó Santiesteban, en referencia a una estrategia dirigida a reducir las condiciones de oscuridad que favorecen los robos.
La medida más llamativa ha sido la colocación de trampas químicas en cooperación con el Ministerio del Interior, aunque las autoridades evitaron ofrecer detalles sobre su funcionamiento.
Además, el plan contempla contratar cuatro agentes de seguridad para cada una de las 44 subestaciones priorizadas. El propio directivo aprovechó su intervención para lanzar una convocatoria pública a quienes deseen sumarse a esas labores de vigilancia.
La situación refleja cómo la crisis económica y el deterioro sostenido de la infraestructura eléctrica han convertido los robos de transformadores y combustible en un problema recurrente, agravando aún más los apagones y las afectaciones que sufren comunidades enteras en Cuba.
El robo de aceite dieléctrico no es un fenómeno aislado en Las Tunas. El 19 de abril, el hurto de 600 litros de aceite en Amancio dejó sin electricidad al 40 % de ese municipio, afectando a cerca de 4,947 clientes, un policlínico y una estación de bombeo de agua.
El fenómeno se extiende por toda la isla. En Santiago de Cuba, un hombre murió y otro resultó con quemaduras graves el 11 de abril al explotar un transformador mientras intentaban robar aceite dieléctrico.
En Matanzas, arrestaron a un hombre en Jagüey Grande tras dejar sin electricidad a más de 4,400 viviendas, un hospital y un policlínico.
En Sancti Spíritus, procesaron a tres hombres por sabotaje eléctrico tras ser sorprendidos in fraganti, mientras que en Granma, el robo de aceite dieléctrico dejó a oscuras una comunidad de Bayamo en abril.
El marco legal se ha endurecido. "Tiempo atrás, un dictamen del Tribunal Supremo Popular anunció que todo delito asociado a la infraestructura eléctrica será considerado sabotaje", recordó Santiesteban Velázquez, en referencia al Dictamen 475 de mayo de 2025, que establece penas de entre siete y 15 años de prisión, y hasta 30 años o cadena perpetua en casos graves.
Pese a ello, los robos no cesan. El aceite sustraído se revende en el mercado negro como lubricante o combustible para tractores a hasta 500 pesos cubanos por litro, en un contexto donde el déficit de generación eléctrica supera los 2,200 MW y los cortes afectan a 70 % de la población.
Preguntas frecuentes sobre los robos de transformadores y la crisis energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué se están robando el aceite dieléctrico de los transformadores en Cuba?
El aceite dieléctrico se está robando porque se revende en el mercado negro como lubricante o combustible para tractores, alcanzando precios de hasta 500 pesos cubanos por litro. Esta práctica delictiva se ha intensificado debido a la crisis económica y energética que enfrenta el país, agravando los apagones y afectando a numerosas comunidades.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar los robos de transformadores?
El gobierno cubano ha implementado un paquete de medidas que incluye la reparación de cercas perimetrales en subestaciones, la instalación de lámparas solares para iluminación nocturna, y la colocación de trampas químicas en cooperación con el Ministerio del Interior. Además, se están contratando agentes de seguridad para vigilar las subestaciones prioritarias. Sin embargo, estas acciones parecen insuficientes para detener la ola de robos.
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¿Cómo afecta el robo de aceite dieléctrico a la población cubana?
El robo de aceite dieléctrico provoca interrupciones eléctricas prolongadas que afectan a miles de personas. Comunidades enteras quedan sin electricidad, lo que impacta negativamente en servicios esenciales como hospitales y estaciones de bombeo de agua, agravando la ya crítica situación energética del país.
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¿Qué consecuencias legales enfrentan quienes roban aceite dieléctrico en Cuba?
El robo de aceite dieléctrico es considerado un delito de sabotaje según el Código Penal cubano, con penas de entre siete y 30 años de prisión. En casos graves, las sanciones pueden incluir cadena perpetua o incluso la pena de muerte. A pesar de la severidad de las penas, los robos continúan en medio de la crisis energética.
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