Carmen Teresa Navas, de 83 años, madre del preso político Víctor Hugo Quero, falleció este domingo días después de haber podido despedirse de su hijo mediante la exhumación de su cadáver y una misa conmemorativa en Caracas.
Navas había sido hospitalizada recientemente y los médicos no informaron las causas clínicas de su deceso, indicó El País.
El caso representa un doble crimen del régimen chavista: el Estado venezolano mató a Víctor Hugo Quero bajo custodia y luego ocultó su muerte durante más de nueve meses, privando a una madre anciana de despedirse de su hijo.
Quero fue arrestado el 1 de enero de 2025 en los alrededores de la Plaza Venezuela, en Caracas, acusado de terrorismo y traición a la patria.
Tras su detención, permaneció desaparecido durante meses mientras su madre recorría cárceles del país en busca de información.
Navas visitó repetidamente el penal de máxima seguridad El Rodeo I, donde en todo momento las autoridades le negaron cualquier dato sobre el paradero de su hijo.
El Ministerio de Asuntos Penitenciarios reconoció finalmente que Quero había muerto el 24 de julio de 2025, seis meses después de su captura, por «insuficiencia respiratoria aguda secundaria a tromboembolismo pulmonar».
Su cuerpo fue enterrado en secreto sin que nadie lo supiera, y en octubre de 2025 la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía venezolana aún aseguraban que seguía detenido, cuando ya llevaba tres meses muerto.
El caso escaló a nivel nacional en mayo de 2026, en el contexto de la apertura política derivada del arresto de Nicolás Maduro por Estados Unidos y la instalación de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
Fue entonces cuando el gobierno reconoció la muerte, y Carmen Navas tuvo que presenciar la exhumación del cadáver de su hijo, enterrado hacía nueve meses sin que nadie lo supiera.
El pasado jueves se celebró una multitudinaria misa conmemorativa en Caracas a la que asistió la propia madre junto a familiares.
Ni el gobierno ni ninguna autoridad del gabinete de Rodríguez se ha manifestado sobre el caso.
El periodista Orlando Avendaño fue uno de los primeros en confirmar el fallecimiento: «Navas apenas se pudo despedir hace unos días, cuando el régimen le reconoció el crimen. Alcanzó a enterrarlo y estar en su misa».
Marshall S. Billingslea, funcionario estadounidense, reaccionó al caso calificándolo de «atrocidad» y prometiendo «rendición de cuentas».
El caso se inscribe en un patrón documentado de crímenes impunes bajo el chavismo: al menos 27 personas detenidas por motivos políticos han muerto bajo custodia del Estado venezolano desde 2014, y al menos ocho presos políticos murieron en cárceles venezolanas desde julio de 2024.
La amnistía anunciada por Rodríguez en enero de 2026 resultó insuficiente: el Foro Penal verificó solo 768 excarcelaciones reales frente a las 8,616 que el gobierno afirmó haber concedido, y el 25 de abril Rodríguez anunció el fin de la ley de amnistía con cientos de presos políticos aún encarcelados.
María Corina Machado, quien exigió la liberación de todos los presos políticos tras conocerse la muerte de Quero y calificó el caso de «acto final de cinismo y crueldad», sigue sin poder regresar a Venezuela pese a sus reiteradas promesas de hacerlo próximamente.
«No he querido declarar a la prensa; me mataron a mi hijo; nunca me dejaron verlo. El dolor de una madre no lo supera nadie», fueron las últimas palabras públicas de Carmen Navas.
Archivado en:
