El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) anunció este miércoles, Día de la Independencia de Cuba, la llegada del grupo de combate del portaaviones USS Nimitz al Caribe, en un despliegue que se produce en el momento de mayor tensión entre Washington y La Habana en décadas.
El SOUTHCOM publicó el anuncio en su cuenta de X con el mensaje «Bienvenido al Caribe, Grupo de Ataque del Nimitz», describiendo la formación como «el epítome de la preparación y la presencia, el alcance y la letalidad sin igual, y la ventaja estratégica».
El grupo de combate está integrado por el portaaviones USS Nimitz (CVN 68), el Ala Aérea Embarcada 17 (CVW-17), el destructor USS Gridley (DDG 101) y el buque de reabastecimiento USNS Patuxent (T-AO 201).
El SOUTHCOM destacó que el USS Nimitz ha demostrado su capacidad de combate «desde el Estrecho de Taiwán hasta el Golfo Arábigo», garantizando la estabilidad y defendiendo la democracia a escala global.
El despliegue forma parte de la operación Southern Seas 2026, la 11.ª edición de este ejercicio desde 2007, que contempla la circunnavegación de Sudamérica con escalas en Brasil, Chile, Panamá y Jamaica. El USS Nimitz realiza además su «último crucero» antes de su desactivación, prevista tras la extensión de su vida operativa hasta marzo de 2027.
Sin embargo, la llegada del portaaviones al Caribe adquiere una dimensión política y de disuasión que va mucho más allá de un ejercicio rutinario.
El anuncio coincide con una jornada cargada de señales hacia el régimen cubano: este miércoles, el Departamento de Justicia presentó cargos penales federales contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, y el presidente Donald Trump publicó un mensaje presidencial usando la captura de Maduro como advertencia directa a La Habana.
«La acusación y remoción de Maduro envió un mensaje claro a sus aliados socialistas en La Habana: este es nuestro hemisferio y quienes lo desestabilicen y amenacen a Estados Unidos enfrentarán consecuencias», afirmó Trump en ese mensaje.
La escalada acumulada desde enero de 2026 incluye más de 240 sanciones contra Cuba, la intercepción de al menos siete tanqueros con petróleo destinado a la isla y una orden ejecutiva firmada el 1 de mayo que amplía restricciones a los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros.
Las sanciones han reducido las importaciones energéticas cubanas entre 80% y 90%, provocando apagones de hasta 25 horas diarias en más del 55% del territorio de la isla.
El pasado 5 de mayo, Trump ya había amenazado con desplegar el USS Abraham Lincoln frente a las costas cubanas, condicionado a la conclusión del conflicto con Irán.
«Detendríamos el portaaviones Abraham Lincoln —el más impresionante que he visto— a unas pocas centenas de metros de la costa, y observaríamos cómo reaccionan», declaró en una entrevista.
El pasado 17 de mayo, Axios reveló que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán, con discusiones sobre posibles usos contra la Base Naval de Guantánamo y Key West. Un día después, Politico informó que el SOUTHCOM habría iniciado ejercicios de planificación para posibles escenarios de contingencia relacionados con Cuba.
Trump fue contundente en su mensaje de este miércoles: «Estados Unidos no tolerará un Estado paria que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a 90 millas del territorio estadounidense».
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