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Donald Trump publicó este sábado en su cuenta de Truth Social un meme en el que aparece su rostro gigante asomándose sobre las montañas de Groenlandia, con casas coloridas típicas de la isla en primer plano y el texto «Hello, Greenland!» en letras grandes de color verde oscuro.
La publicación, de tono humorístico pero con clara carga política, reactiva el interés del mandatario por adquirir el territorio ártico, un asunto que marcó la agenda internacional a inicios de 2026 y que nunca abandonó del todo el discurso de la Casa Blanca.
El meme se inscribe en una estrategia de comunicación provocadora que Trump ha intensificado en las últimas semanas.
El 16 de mayo publicó el inquietante video «Fire. Boom.» con imágenes de un destructor apuntando a una aeronave iraní, y ese mismo día difundió imágenes con el texto «It Was The Calm Before The Storm», frase que reavivó especulaciones sobre una escalada militar contra Irán.
El interés de Trump por Groenlandia no es nuevo ni superficial. En enero de 2026, su portavoz presidencial, Karoline Leavitt, confirmó que «la adquisición de Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional» y que Washington no descartaba ninguna opción para garantizar el control del territorio, incluida la vía militar.
El secretario de Estado Marco Rubio también confirmó ante legisladores que Trump «estaría dispuesto a comprar Groenlandia» y que su equipo preparaba un plan de evaluación diplomática y económica. Análisis de académicos y exfuncionarios estimaron el costo potencial de la compra en hasta 700,000 millones de dólares.
La respuesta internacional fue contundente. Líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, el Reino Unido y Dinamarca emitieron una declaración conjunta en la que afirmaron que «Groenlandia pertenece a su pueblo» y que «la seguridad en el Ártico debe lograrse de manera colectiva, en coordinación con los aliados de la OTAN, y respetando los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras».
El presidente del gobierno autónomo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, fue igualmente categórico: «La soberanía de Groenlandia no está en venta», aunque se mostró abierto a reforzar lazos con Washington.
El valor estratégico de la isla explica la insistencia de Trump. Groenlandia, con apenas 57,000 habitantes y una economía dependiente de la pesca y la ayuda danesa, ocupa una posición central entre América del Norte, Europa y el Ártico, y alberga yacimientos de tierras raras, uranio y minerales críticos que Occidente busca como alternativa a la dependencia de China.
Dinamarca, por su parte, respondió al desafío con inversión en defensa: comprometió en 2025 unos 14,600 millones de coronas danesas (aproximadamente 2,050 millones de dólares) para defensa ártica, y luego añadió otros 27,400 millones de coronas adicionales.
La primera ministra Mette Frederiksen visitó Groenlandia el 23 de enero de 2026 para mostrar apoyo a la población y al gobierno autónomo.
El antecedente más lejano de esta disputa data de 1946, cuando el presidente Harry Truman ofreció 100 millones de dólares por la isla y fue rechazado por Dinamarca.
Trump ya había intentado la compra en agosto de 2019, durante su primer mandato, lo que llevó a Copenhague a calificar la idea de «absurda» y a Trump a cancelar una visita de Estado. Con el meme «Hello, Greenland!», el presidente estadounidense deja claro que la ambición territorial sigue muy presente en su agenda.
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