El abogado de inmigración Willy Allen desmintió categóricamente esta semana las declaraciones del excongresista cubanoamericano Joe García, quien afirmó que la deportación de hasta 500,000 cubanos a la Isla estaría sobre la mesa en las negociaciones entre Washington y La Habana.
Allen, quien dice conocer a García desde hace más de treinta años —se encontraban en campeonatos de remo donde sus hijos competían—, aseguró que el excongresista está mezclando información sobre la situación migratoria cubana y confundiendo escenarios distintos.
«Yo estoy convencido que él estaba pensando en lo que está ocurriendo y mezclando dos cosas. Lo que ocurre en este momento con los cubanos en los Estados Unidos, con la I-220-A, con los paroles, con las demás cosas y la pausa que hay», declaró Allen.
Según el abogado, García estaría confundiendo la situación migratoria actual de los cubanos en Estados Unidos con declaraciones del gobernador de Florida sobre el eventual regreso de cubanos cuando la isla sea libre, y con información que García maneja a través de sus contactos en Cuba.
«No tengo duda ninguna que tiene contacto dentro de Cuba. Yo no tengo, pero él tiene. Quién sabe con lo que ha mezclado», señaló Allen.
Para ilustrar la imposibilidad del escenario descrito por García, Allen recurrió a una comparación contundente: «Hay más chance de que los marcianos aterricen en la oficina mía en los próximos 15 minutos a que exista un plan para deportar a 500,000 cubanos para la isla. No es real».
El abogado respaldó su argumento con cifras concretas. Citando datos del periodista Wilfredo Cancio, Allen explicó que entre 2017 y 2024 más de 1.2 millones de cubanos entraron a Estados Unidos por distintas vías: frontera, parole humanitario, CBP One y reunificación familiar.
De ese universo, entre 500,000 y 600,000 aún no han podido regularizar su situación: unos 500,000 tienen el documento I-220A y cerca de 200,000 entraron con parole humanitario o CBP One.
Sin embargo, Allen subrayó que todos esos cubanos tienen derecho a legalizarse bajo la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, y que esa ley «no va para ningún lugar, no se va a eliminar».
El abogado también señaló que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) está «arrastrando los pies» deliberadamente en los procesos de legalización para generar pánico y mantener a más personas en situación irregular, tesis respaldada por un artículo del Instituto Cato que mencionó en su análisis.
Sobre las deportaciones reales, Allen precisó que desde enero de 2026 Cuba acepta un vuelo mensual con entre 160 y 180 deportados, ritmo que se mantiene desde hace más de un año, y que la novedad es que esos vuelos incluyen ahora criminales convictos por delitos graves.
Para dimensionar la imposibilidad logística de una deportación masiva, Allen recordó que los Vuelos de la Libertad tardaron siete años en traer apenas 200,000 cubanos a Estados Unidos. «Matemáticas, matemáticas, aunque yo no las conozco, no mienten», afirmó.
Respecto a los cubanos con I-220A que enfrentan obstáculos para legalizarse, Allen confía en que los litigios en Cortes federales avanzarán de forma inexorable. «Es como el paso de Los Elefantes de Cienfuegos. Va a ser aplastante y vamos a ganar. No importa uno o dos jueces que quieran negarlo. Se van a legalizar».
Ninguno de los dos gobiernos —ni Washington ni La Habana— ha confirmado oficialmente la cifra de 500,000 ni la existencia de un acuerdo de deportación masiva, según informó América TeVé al cubrir las declaraciones originales de García.
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